lunes, 19 de diciembre de 2011

Malas formas pero buen fondo.

Hacía semanas que quería escribir unas líneas sobre un jugador supremo como Cristiano Ronaldo. Un palmarés envidiable y unas cifras goleadoras que no paran de aumentar son su mejor carta de presentación.

Desde su llegada a Madrid, todo le vino rodado. Punta de lanza de un proyecto millonario, con presupuesto excelso y libertad para hacer y deshacer con la única intención de derrocar al apoteósico Barcelona de Guardiola. Su rendimiento siempre fue bueno, y su afán por conseguir mejorar cada día hasta rozar la perfección en lo que a preparación física se refiere, es intachable y envidiable.

Su carácter chulesco, fardón y presumido le genera detractores allá por donde va. La frase de “me pegan porque me tienen envidia porque soy rico, guapo y buen jugador”, dicha por el propio Cristiano al acabar un partido de Champions, con el tobillo sangrando a chorro, es un error, nadie duda de ello, pero ¿cómo reaccionaríais vosotros después de que os cosan los tobillos a patadas? Su sangre es quizá demasiado caliente, pero viene con su forma de ser.

El otro día, tras perder 1-3 contra el Barcelona, toda la prensa nacional se cebó con él, sin contemplaciones ni miramientos. Cristiano calló, y el sábado, tras marcarle 3 goles al Sevilla, dijo: “Esto va para todos aquellos que me critican, porque ellos no saben de fútbol”. Mala frase y malas formas, pero buen fondo; me explico. Las críticas recibidas después de perder el clásico no fueron críticas sanas; eran críticas hirientes, lanzadas con malicia por periodistas que estaban quemados con la imagen del Madrid y querían focalizar su ira en Cristiano Ronaldo. Se puede criticar a Cristiano cuando lo hace mal, al igual que se puede criticar a cualquier otro jugador, pero aprovechar cualquier oportunidad para compararlo con Messi y dejarlo por tierra, o decir que es un “Falso grande” es un comentario de alguien que no sabe de fútbol. El portugués es el primero que sabe que contra el Barcelona estuvo desentonadísimo, pero leer y tener que aguantar tanta tontería y palabrería barata, duele.

Tratar de compararlo cada semana con Messi, aburre. Los 2 son gigantes futbolísticos y referentes mundiales para millones de personas, pero Messi es un extraterrestre que está fuera de toda comparación. Cristiano, el más grande de los mortales, comienza a darse cuenta. Hoy en día es imposible discutirle el número 1 a Messi, pero si hay algún jugador capaz de hacerlo a base de tesón, ganas y trabajo, ese es Cristiano Ronaldo; por  condiciones, por orgullo y por coraje.

El portugués es un jugador top, el mejor referente que puede tener el Real Madrid. Aunque delante de los micrófonos se le caliente algunas veces la boca, sus frases tienen sentido. En la mayoría de casos, si se escuchan con detenimiento sus palabras, lo que le pierde son las formas; pero en el fondo, si se escarba hasta llegar a atomizar cada una de las palabras de su frase, se puede observar que dice muchas verdades. Haced la prueba.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Ganó el mejor


     Una vez más la misma historia. Hacía días que no se hablaba de otra cosa en los medios; España estaba paralizada por el ducentésimo “Partido del Siglo”. La expectación que había levantado el derbi era incluso mayor que en años anteriores. El Madrid llegaba primero con unos registros impolutos como local y se enfrentaba, por primera vez desde hacía 3 años, con un Barça que estaba debajo en la tabla y que generaba muchas dudas como visitante. Mourinho nunca había ganado a Guardiola un partido de Liga, y ayer, era la ocasión perfecta para dar un golpe de autoridad y dejar sentenciado el campeonato. Pero el fútbol, y en especial los Barcelona – Real Madrid no pueden regirse por datos y estadísticas, son duelos pasionales en los que no importa como lleguen los equipos.

     Mourinho no salió a hablar en rueda de prensa, Guardiola no daba pistas sobre el 11 y los medios comenzaron a especular. Lass o Arbeloa, doble pivote, trivote, “triángulo de presión alta”, Khedira o Coentrao, Higuaín o Benzema… Piqué, Puyol o Mascherano, defensa de 3 o de 4, Villa o Alexis, 5 en medio campo… Hipótesis y conjeturas de todo tipo que en algunos casos llegaban a rozar lo ilusorio.

     Pero llegó el partido y Mourinho sorprendió. Sacó un 11 tremendamente ofensivo en el que estaban todos los “jugones” de la plantilla. Sabía que jugaba en casa y confiaba en poder ganarle al Barcelona arrebatándole la pelota. La alineación del Barcelona era la esperada; esta vez Guardiola no hizo probaturas ni experimentos.

     Eran las 10 de la noche del domingo 10 de diciembre de 2011 y la pelota echó a rodar en el Santiago Bernabeu.

     En la primera acción, ¡PUM!, gol de Benzema. En una jugada rocambolesca y llena de fortuna llegaba el primer gol de Real Madrid. Valdés despeja mal, Di Maria filtra un balón que despeja Busquets, Ozil dispara, y tras un rechace, Benzema fusila a Valdés a escasos 2 metros de la línea de gol. El Bernabeu explotaba de júbilo. Aficionados y jugadores llevaban años esperando el momento y ni el más optimista podía imaginar un guión mejor.
     El Barcelona no estaba cómodo, la pelota le quemaba en los pies y la presión del Madrid era asfixiante. Durante los primeros 20 minutos no tuvimos noticias ni de Xavi ni de Cesc ni de Iniesta; el mediocampo azulgrana estaba desactivado. Las cosas pintaban mal.

     Entonces apareció Messi. El argentino retrasó 30 metros su posición y comenzó a recibir balones en la zona de elaboración culé. Desde el círculo central, él era uno más para asociarse y tratar de combinar para romper la telaraña merengue. Y fue así, en una acción sin peligro aparente, en la que Messi fue dejando atrás contrarios hasta que encontró a Alexis, que batió por bajo a Casillas en el minuto 29. El empate llegaba al Bernabeu y el partido cambiaba plenamente.
     El Barcelona se había repuesto del gol, había sabido aguantar el arreón madridista y volvía a encontrarse cómodo en el partido. El resto de primera mitad discurrió tranquila, con orden y mucho miedo por parte de los dos equipos.
     Y así se llegaba al descanso. El Madrid había dejado escapar la oportunidad de “matar” al Barça durante la primera parte y se enfrentaba ahora a 45 minutos de presumible dominio azulgrana.

     Que la segunda parte fuera un monólogo azulgrana sólo tiene una explicación… Esa explicación tiene 26 años, es de Albacete, juega al fútbol como los dioses y se llama Andrés Iniesta. Su primera parte fue discreta, pero en los segundos 45 minutos manejó el partido a sus anchas. Se jugaba al ritmo que él quería y cuando él lo deseaba. El Barcelona está lleno de estrellas, pero ninguna es como Iniesta. Es un jugador especial, tocado por una varita mágica que aparece cuando más se le necesita. Suena fuerte decirlo, pero él decantó el Clásico; bueno, él y la suerte. Porque el gol de Xavi en su partido 600 como azulgrana estuvo cargado de suerte. Un disparo inocente que rebota en Marcelo y hace inútil la rectificación de Casillas. La pelota estaba dentro y el partido estaba sentenciado.        
     Desde ese momento, el Barcelona fue el dueño y señor del encuentro. Mourinho, valiente, sacó a Kaká para intentar remontar pero no le sirvió de nada. Es cierto que el Madrid tuvo ocasiones para equilibrar la balanza, pero no habría sido justo. La superioridad culé se vio reflejada en el marcador en el minuto 65, cuando Cesc, tras una preciosa jugada remataba en plancha un milimétrico centro de Dani Alves.

     A partir de aquí el partido llegaba a su fin. El Barcelona dominaba y el Madrid se conformaba.  Otro año más, los hombres de Guardiola volvían a asaltar la “Casa Blanca”.

     Los años van pasando y el Madrid no puede. Cada vez está más cerca, pero todavía no llega a ese escalón futbolístico en el que está instalado el Barcelona. Su juego es bueno, brillante en algunos partidos, pero no alcanza el grado de excelencia azulgrana.

No hay nada decidido aún, si el Madrid puntúa en Sevilla seguirá líder, y presumiblemente cerrará el año como “Campeón de invierno”. Será en el año 2012 cuando se decidan los títulos y podamos comprobar quién ha sido el vencedor de esta preciosa batalla; si ha sido el fino estilista o el duro fajador. 

lunes, 5 de diciembre de 2011

And the winner is?

     Nos tocará esperar hasta el 9 de enero para conocer quién será el ganador del Balón de Oro 2011. Son tres los supervivientes que optan a tan prestigioso galardón; Cristiano Ronaldo, Xavier Hernández y Lionel Messi. Todos ellos son jugadores de la liga española, de nuestra liga; de la “mejor liga del mundo”.

     Aunque echamos en falta grandes jugadores como Andrés Iniesta o Iker Casillas, la realidad es la que es. En la criba final sólo puede haber 3 jugadores, y este podio estará formado por un tridente de auténtico lujo. Los 3 serían dignísimos merecedores del premio, aunque las apuestas dan como favorito- otro año más- a Leo Messi.

     Parece que el argentino no quiere bajarse de esa nube en la que lleva posado ya casi 4 años. Lo suyo no tiene parangón; con 24 años tiene ya 2 Balones de Oro y salvo sorpresa mayúscula conseguirá el 3º a principios de año. Su palmarés, al igual que la sombra de su leyenda, no hace más que aumentar. Messi marca la diferencia en el fútbol actual. Todos los jugadores pueden compararse entre ellos, exceptuándolo a él. Leo lo mira todo desde la tranquilidad que da saber que se han hecho bien las cosas. El fútbol no es objetivo y en infinidad de ocasiones, el corazón puede mucho más que la cabeza. Con el argentino no hay discusión. Por sus goles, por su magia, por sus gambeteos y por su prodigiosa forma de zigzaguear con el balón cosido a la bota izquierda se ha ganado el respeto del planeta fútbol. Es el gran favorito.

     Cambiando de bando, toca hablar de Cristiano Ronaldo, delantero del Real Madrid y ganador del Balón de Oro en el año 2008. El merecimiento del premio por parte del portugués queda fuera de toda discusión. Por su hambre infinita y por su personalidad combativa se merece pelear por ser el mejor jugador del planeta. En 2011 ha sido el máximo goleador europeo, el autor del gol del único título conseguido por el Real Madrid ese año (la Copa del Rey) y uno de los grandes causantes de que el club blanco sea cada año más ambicioso y esté cada vez más cerca del Barcelona. Sin entrar a valorar su carácter, las aptitudes que tiene el luso para ejercer la práctica del fútbol son un regalo divino. Su abanico de recursos a la hora de definir es infinito; en esto es superior a Messi. En todas las facetas rematadoras está en el top 3 de los mejores del mundo. Salto de cabeza, disparo con ambas piernas, anticipación, llegada, lectura de juego, lanzamiento de faltas… Cristiano Ronaldo es una máquina perfecta hecha para el gol. Por su gen ganador, por su facilidad para ver puerta, por su hambre de victoria, y por sus recursos como jugador, Cristiano podría ser también ganador del trofeo.

     Y llegamos a Xavi, el tercero en discordia; El jugador que lleva 13 temporadas demostrando su valía en el club de su vida. Su fútbol no es tan espectacular como el de Messi o Cristiano y,  ni sus goles son tan bellos ni su cara aparece en los carteles promocionales de los partidos. Aún así, Xavi debería ser el ganador de este Balón de Oro. La historia se lo debe; el fútbol se lo debe. 2010 fue su año. A los títulos conquistados con el Barça le añadió la estrella de campeón del mundo conseguida con la Selección Española en el Mundial de Sudáfrica. Una ley no escrita dice que en los años de mundial el premio suele ir para algún jugador de la selección campeona. Con Xavi no se cumplió. Messi fue el ganador y se lo agradeció a Xavi y a Iniesta, sus 2 compañeros de club y posiblemente los 2 principales responsables de que Leo esté donde está. Porque Xavi, al igual que Iniesta, define perfectamente el significado del término fútbol. Su posición es el mediocampo, el lugar donde todo se fragua y se cuece todo. El de Terrasa es el encargado de hacer funcionar la maquinaria de España y del Barcelona. Él organiza, temporiza y distribuye; luego los méritos se los llevan otros. Hemos tardado tiempo en darnos cuenta de la valía que tiene este jugador, pero ahora que lo hemos hecho, es inconcebible que alguien de su categoría se retire sin conseguir el premio. Él, desde su posición juega y hace jugar; es el dueño del balón.
Creo que es justo decir, (sin menospreciar a ningún jugador) que él, junto con Iker Casillas, ha cambiado la historia futbolística de España y la ha hecho una selección campeona y temida. Xavi cree en su fútbol, cree en la asociación y cree en el colectivo. Todos los jugadores son mejores a su lado. Por todo esto se merece el premio.

El día 9 se resolverá la incógnita y, salvo sorpresón de última hora, Messi ganará su tercer Balón de Oro consecutivo. Todos aplaudiremos, encumbraremos y alabaremos al mejor jugador del mundo. Desde nuestro sofá ovacionaremos al mejor jugador de todos los tiempos, pero desde Zurich, a escasos 3 metros de Leo, habrá alguien con una sonrisa casi más grande que la del propio Messi. Y ese será Xavi. Resignado,  felicitará y abrazará al astro dándole una más que sincera enhorabuena. Porque Xavi es así, un sacrificado del fútbol al que nunca oiremos decir que algo es injusto. El juega al fútbol porque es su vida y lo siente como suyo. No reclamará nunca un Balón de Oro, pero si la historia del fútbol es justa, Terrasa, Cataluña y España se merecen tener un balón de Oro 41 años después.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Envidio la Premier.

Envidio la premier. Sus himnos, sus campos, su afición, sus jugadores, sus árbitros, pero sobre todo, su respeto por el fútbol. Es una liga diferente en la que se realiza un fútbol superlativo.
Me da exactamente igual que partido echen; si puedo, lo veo. Todo lo inglés tiene un toque diferente, algo que lo hace como más importante. Torneos de tenis hay centenares, pero ver una final de Wimbledon, te pone. Esa hierba perfecta, ese respeto máximo por el tenis, ese riguroso blanco en las equipaciones de los tenistas; esa final de 2008… GUAU.

Y los estadios de fútbol? Old Trafford , White Hart Lane, Anfield RoadTodos ellos estadios con mayúsculas; construcciones centenarias que son la carta de presentación de los mejores equipos del país. Recintos casi sagrados, templos del fútbol a los que cada semana acuden miles de feligreses a profesar su amor por unos colores. Estadios siempre llenos, aficionados siempre fieles y partidos siempre vibrantes. La Premier mola.

Si yo fuera futbolista me gustaría jugar en Inglaterra. “Siempre está nublado y los días de sol son pocos”, podréis decir algunos. Esa frase con un gallego pierde toda la fuerza. Envidio su “fair play”, y me encantan sus árbitros. La afición está siempre con el equipo, siempre. Los resultados y los fanatismos se dejan un poco de lado. La Premier es la liga de la confianza; se cree en los proyectos y se confía en los entrenadores y los jugadores.

Mi sueño es poder entrar en Anfield, respirar y empaparme de todo el fútbol que desprenden esas paredes; llegar a la grada y dejarme la garganta cantando el “You’ll never walk alone.” Mis sueños son estúpidos, pero son míos y a mí me gusta soñar estas cosas; me gusta creer que algún día se cumplirán.

 Aunque hay algo que debo confesar; un Barcelona – Real Madrid no lo cambio por nada del mundo!  

jueves, 3 de noviembre de 2011

El problema del '9'

       “No me despedí de Pep, solo lo hice de los que se portaron bien conmigo”. “Si ahora me llamase Guardiola no volvería”. Así explicaba Bojan Krkic cómo había sido su salida del F. C. Barcelona. En unas declaraciones que hizo en el programa El Convidat, de TV3, el delantero catalán expresaba su malestar por cómo se había producido su salida del club y por la forma en la qué Guardiola lo había tratado. Sus críticas palabras sorprendieron a todos y reabrieron un viejo debate que hoy, con las incendiarias declaraciones del sueco Zlatan Ibrahimovic en su autobiografía, está más vivo que nunca. “Te cagas encima con Mourinho. Vete a tomar por culo”, le espetó Ibra a Guardiola al finalizar un partido en El Madrigal en el que el sueco no fue de la partida y jugó sólo 5 minutos.

       Ibra no ha sido el único delantero que ha tenido que salir de Can Barça por la puerta de atrás. Con Henry quizás fue la edad, con Bojan su estancamiento y falta de progresión y con Eto’o ya se sabe, “Cuestión de Feeling”.
       Esta mañana, algunos medios -No sé bien con qué intención- hablaban de una nueva fisura en el vestuario de Guardiola. Esta vez el protagonista era David Villa. Parece ser que el asturiano no se siente cómodo en el equipo y se ve eclipsado por Leo Messi. Pocas horas después el propio Leo y Sandro Rosell aprovecharon diferentes actos para desmentirlo categóricamente. 

       “Enmierda que algo quedará”, deben pensar algunos. Hace un par se semanas se decía que Messi estaba agotado, que no descansaba y que por eso no marcaba goles. Ahora que los marca de 3 en 3 hay que buscar otra vía para malmeter. Le ha tocado a Villa.

       Los partidos del Barça son siempre iguales: posesiones abrumadoras, hipnóticas combinaciones e infinidad de jugadas con peligro que en el 75% de los casos llevan la firma de Leo Messi. Esto es así le pese a quien le pese. Desde que Guardiola es entrenador del Barcelona Messi es el jefe; un jefe pequeñito que no alza la voz, pero que le basta con levantar un brazo y pedir la pelota para que todos sus compañeros lo busquen. Año tras año sus cifras goleadoras aumentan, mientras que las del resto de compañeros de ataque disminuyen notoriamente. ¿Por qué? Es muy fácil. Una vez entra en el área(o en posiciones de peligro), Messi sólo busca anotar, incrementar su estratosférica cuenta goleadora. Detrás de esa cara de niño bueno, se esconde un caníbal hambriento que no cesa en su afán por ser el mejor de todos los tiempos.

       Este poder que tiene Messi, elevado casi a Dios en el vestuario culé, no sentó bien ni a Eto’o ni a Ibra; jugadores acostumbrados a ser la punta de lanza de sus equipos y selecciones. Su peso dentro del equipo era inferior al del argentino y sus números se resentían mientras que Leo copaba todas las portadas y era el centro de millones de halagos. Guardiola lo vio claro. Primero Eto’o y luego el sueco. Había que buscar un ariete de garantías, con gol y con pedigrí, pero que no tuviera un ego tan grande; y ahí estaba Villa.
El asturiano aceptó desde el primer momento su rol en el equipo. Sus cifras goleadoras fueron menores que en temporadas pasadas, pero sólo hay que mirar las estadísticas para darse cuenta de que el Guaje tira menos a puerta. Quizá sin Messi en el Barça, Villa marcaría 30 o 35 goles en La Liga, seguro que sí, pero el Barça no sería la apisonadora que es hoy en día.

       Saber que Villa, siendo el 9 del Barça, va a marcar entre 15 y 20 goles, va a trabajar como el que más para ahogar a los rivales en la presión y va a abrirle a Messi las defensas es todo un regalo para Guardiola, que es el que realmente sabe cómo gestionar a su equipo.

       Si todo sigue igual, Messi acumulará Balones de Oro uno tras otro y sus números serán cada vez más sobrenaturales. Si Villa, Alexis, Pedro y Afellay siguen entendiendo el rol que les ha sido encomendado y no buscan un protagonismo contraproducente para el club, el argentino seguirá reventando registros, y ellos podrán formar parte de una de las mejores plantillas de la historia.




jueves, 20 de octubre de 2011

El genio incomprendido

     José María Gutiérrez Hernández, “Guti”; así se hace llamar el díscolo número 14 del Real Madrid. Toda la carrera de este brillante jugador ha estado ligada al club blanco, el club de sus amores, que le ha dado tres Champions y cinco ligas, pero que nunca ha sido capaz de darle un puesto fijo en el once durante más de diez partidos seguidos.
   
     Desde que pasó a formar parte de la primera plantilla ha sido el desatascador del Madrid, la solución de urgencia, el jugador al que acudir cuando las cosas empiezan a ponerse feas. Algo injusto. Quizá con veinte años no merecía tener un puesto asegurado en la alineación titular, pero sabiendo que Guti ha visto pasar a más de quince entrenadores desde que está en el Madrid, es incomprensible que ninguno haya sido capaz de darle esos galones y esa confianza que él necesita. Guti es un jugador diferente, que pertenece a ese “selecto” club de los Cantona, C. Ronaldo, Figo y compañía, jugadores a los que sólo se les puede amar con locura o despreciar y odiar casi hasta la muerte.
     Lo que nadie discute es la calidad del zurdo jugador merengue, nadie. Su pierna izquierda ha repartido asistencias de ensueño y marcado goles de escándalo a lo largo de las 14 temporadas que lleva como profesional. El gran problema es que su irregularidad y su carácter lo han llevado a ser siempre el jugador fácil de sustituir, el que está siempre en boca de todos, presidiendo portadas (a veces no muy buenas) y siendo el objetivo perfecto de todas las aficiones de España en las que el: “Guti, Guti, Guti Maricón” suena con fuerza año tras año, temporada tras temporada.

     Dentro del campo es un jugador como pocos, capaz de ver un hueco donde el resto sólo vemos un mundo de piernas, capaz de decidir un partido con un lanzamiento de falta, pero capaz también de dejar a su equipo colgado con un jugador menos por culpa de su carácter chulesco y barriobajero que le ha costado más de un disgusto. Pero aún con todo, el fantástico Guti ha dejado una riada de detalles que sólo con buscarlos en youtube, harían que muchos de sus detractores se sonrojaran al ver que Guti puede ser discutido por su carácter, por su forma de ser, por sus actitudes y reacciones, incluso por su ego desmesurado… pero nunca, jamás, por su forma de jugar, porque Guti es un genio, es… el genio incomprendido.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Volvemos a hablar de deporte

     Desde mi primer post en el mes de abril os he tenido engañados. Dije que este sería un blog de deporte, y no he salido más allá del fútbol y de alguna que otra entrada de tinte sentimental, lo siento. Pero qué le voy a hacer, el fútbol me pierde; me veo mucho más seguro hablando y escribiendo sobre él.
Imaginaos que vuestra especialidad fuera la cocina, y más concretamente, la pasta. Siempre que invitarais y alguien a comer, le darías lo que mejor sabéis hacer buscando que le agrade lo máximo posible. Estando solos improvisaríais platos, pero cuando tuvierais invitados, un buen plato de pasta; porque sabéis que eso nunca os fallará. Pues esto es lo que, salvando las distancias, me pasa a mí. Me encanta el tenis, el baloncesto, el fútbol sala, el atletismo… pero no me veo capaz de escribir 25 líneas realmente decentes. Para una conversación de bar con unas cervezas como invitadas de excepción sí; si me planteáis esa situación, podremos hablar sobre cualquier tema…

     Desvaríos aparte, hoy me he dado cuenta de que os estoy fallando, porque es posible que muchos de los que sois asiduos a mi blog, os gusten muchas más cosas que el fútbol, y quién sabe, quizá os gustaría saber qué es lo que me pierde a mi, cuáles son mis deportistas favoritos, mis ídolos, etc. O quizá no, y este post está siendo una total pérdida de tiempo… No lo sé. De todas formas, compartiré algunos de mis “secretos” con vosotros.

     Rivaldo, Rui Costa, Aimar, Zidane, Giggs, Xavi, Valerón, Silva, Seedorf, y en menor medida Guti y Riquelme. Nacionalidades distintas y equipos diferentes. ¿Qué les hace especiales? Su amor por el buen fútbol. Por el fútbol fantasía, por el fútbol magia, por el fútbol espectáculo. He crecido con todos ellos y hoy día sigo disfrutando de algunos. Cualquiera de ellos podría ocupar el tercer escalón de mi podio personal como mejor futbolista que yo haya visto en vida. No logro decidirme. Demasiados candidatos para el puesto, pensaréis; es cierto. Pero no temáis, los 2 primeros puestos tienen dueño y nunca se bajarán de ahí. Uno español y otro brasileño, uno manchego y el otro porto-alegrense. Andrés y Ronaldo; Ronaldo y Andrés. Cómo decidirse. ¿A quién queréis más, a papá o a mamá? Imposible contestar. 
Ronaldinho me pilló en mi etapa más adolescente, y vi como, gracias a él, el Barça volvía a ganar y a ser grande. En cada partido, una frivolidad, un pase imposible o un regate fantasioso. Miraba la tele esperando ese algo que sabía que Ronaldinho siempre me iba a dar. Lo de Iniesta ya es otra cosa. Su fútbol es más de “a pié”. Juega fácil, buscando asociaciones rápidas y colectivas y nunca da un toque de más. Es un futbolista avanzado, que maneja el “tempo” de los partidos como nadie y sabe siempre qué hacer y cómo hacerlo. Es probablemente un futbolista 10. Un día escuché a alguien que decía: “Messi es el jugador que hace mejores jugadas del mundo, pero Iniesta es el mejor jugador del mundo”.  El fútbol de Leo es mucho más espectacular y explosivo, siempre buscando golear. Hoy día es el mejor, nadie se lo puede discutir, pero es que Messi es tan diferente, tan superior a los demás, tan único, que nadie puede identificarse con él. Por eso creo que Iniesta me atrae más. Su forma de jugar es la que cualquier entrenador de fútbol le pediría a su mejor jugador. Pasa siempre, regatea cuando toca y marca cuando el equipo más lo necesita.

     Si hablamos de otras disciplinas, nombres como Rafa Nadal, Jorge Lorenzo o Marta Domínguez no pueden faltar. Javi Rodríguez, Alemao, Betao, Navarro, Carmelo Anthony, Schumacher, Maite Martínez, Diego Tristán, Henry, Carlos Moyá… Y me dejo a algunos en el tintero, seguro. Todos estos nombres tienen un por qué en mi vida. Es posible que sin ellos mi apego por el deporte hoy día no fuera tan grande, pero lo único cierto, es que todos tienen un algo que los hace especiales para mí; un extra, un añadido, que hace que siempre que oigo sus nombres por la Tv o me entero de que van a competir, una sensación extraña me invada y busque, casi obsesivamente, la forma de poder estar delante de la pantalla para verlos. Ellos son estrellas y yo sólo un joven que escribe tumbado en la cama; pero verlos competir, verlos perder y levantarse y sobre todo, verlos llorar de alegría cuando ganan algo realmente importante, me demuestra que ellos también son personas normales y que también han tenido sus ídolos y han trasnochado por verlos ganar cuando ellos eran críos.

     29 de junio de 2008 y 11 de julio de 2010 son dos fechas que nunca se borrarán de mi memoria. Torres e Iniesta ya son inmortales para mi. La final de los 3000m obstáculos de Berlín con el oro de Marta Domínguez, el mundial de Jorge Lorenzo, la victoria de Nadal sobre Federer en Wimbledon en 2008, la Champions del Barça en 2006, los mundiales y europeos de basket con las exhibiciones de Pau Gasol… Miles de recuerdos imborrables con los que me estoy haciendo mayor.

     Mi sueño de futbolista ya pasó. Ahora quiero dedicarme a la prensa deportiva y nombres como Carmen Posadas, Santiago Segurola o Alfredo Relaño, todos ellos perfectos literatos, me ayudan a crecer. Estoy seguro de que ellos también han tenido sus ídolos y han soñado ser futbolistas o deportistas de algún otro tipo, y hoy son periodistas reconocidos y reputados dentro del país. ¿Por qué no iba a poder serlo yo?