lunes, 19 de diciembre de 2011

Malas formas pero buen fondo.

Hacía semanas que quería escribir unas líneas sobre un jugador supremo como Cristiano Ronaldo. Un palmarés envidiable y unas cifras goleadoras que no paran de aumentar son su mejor carta de presentación.

Desde su llegada a Madrid, todo le vino rodado. Punta de lanza de un proyecto millonario, con presupuesto excelso y libertad para hacer y deshacer con la única intención de derrocar al apoteósico Barcelona de Guardiola. Su rendimiento siempre fue bueno, y su afán por conseguir mejorar cada día hasta rozar la perfección en lo que a preparación física se refiere, es intachable y envidiable.

Su carácter chulesco, fardón y presumido le genera detractores allá por donde va. La frase de “me pegan porque me tienen envidia porque soy rico, guapo y buen jugador”, dicha por el propio Cristiano al acabar un partido de Champions, con el tobillo sangrando a chorro, es un error, nadie duda de ello, pero ¿cómo reaccionaríais vosotros después de que os cosan los tobillos a patadas? Su sangre es quizá demasiado caliente, pero viene con su forma de ser.

El otro día, tras perder 1-3 contra el Barcelona, toda la prensa nacional se cebó con él, sin contemplaciones ni miramientos. Cristiano calló, y el sábado, tras marcarle 3 goles al Sevilla, dijo: “Esto va para todos aquellos que me critican, porque ellos no saben de fútbol”. Mala frase y malas formas, pero buen fondo; me explico. Las críticas recibidas después de perder el clásico no fueron críticas sanas; eran críticas hirientes, lanzadas con malicia por periodistas que estaban quemados con la imagen del Madrid y querían focalizar su ira en Cristiano Ronaldo. Se puede criticar a Cristiano cuando lo hace mal, al igual que se puede criticar a cualquier otro jugador, pero aprovechar cualquier oportunidad para compararlo con Messi y dejarlo por tierra, o decir que es un “Falso grande” es un comentario de alguien que no sabe de fútbol. El portugués es el primero que sabe que contra el Barcelona estuvo desentonadísimo, pero leer y tener que aguantar tanta tontería y palabrería barata, duele.

Tratar de compararlo cada semana con Messi, aburre. Los 2 son gigantes futbolísticos y referentes mundiales para millones de personas, pero Messi es un extraterrestre que está fuera de toda comparación. Cristiano, el más grande de los mortales, comienza a darse cuenta. Hoy en día es imposible discutirle el número 1 a Messi, pero si hay algún jugador capaz de hacerlo a base de tesón, ganas y trabajo, ese es Cristiano Ronaldo; por  condiciones, por orgullo y por coraje.

El portugués es un jugador top, el mejor referente que puede tener el Real Madrid. Aunque delante de los micrófonos se le caliente algunas veces la boca, sus frases tienen sentido. En la mayoría de casos, si se escuchan con detenimiento sus palabras, lo que le pierde son las formas; pero en el fondo, si se escarba hasta llegar a atomizar cada una de las palabras de su frase, se puede observar que dice muchas verdades. Haced la prueba.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Ganó el mejor


     Una vez más la misma historia. Hacía días que no se hablaba de otra cosa en los medios; España estaba paralizada por el ducentésimo “Partido del Siglo”. La expectación que había levantado el derbi era incluso mayor que en años anteriores. El Madrid llegaba primero con unos registros impolutos como local y se enfrentaba, por primera vez desde hacía 3 años, con un Barça que estaba debajo en la tabla y que generaba muchas dudas como visitante. Mourinho nunca había ganado a Guardiola un partido de Liga, y ayer, era la ocasión perfecta para dar un golpe de autoridad y dejar sentenciado el campeonato. Pero el fútbol, y en especial los Barcelona – Real Madrid no pueden regirse por datos y estadísticas, son duelos pasionales en los que no importa como lleguen los equipos.

     Mourinho no salió a hablar en rueda de prensa, Guardiola no daba pistas sobre el 11 y los medios comenzaron a especular. Lass o Arbeloa, doble pivote, trivote, “triángulo de presión alta”, Khedira o Coentrao, Higuaín o Benzema… Piqué, Puyol o Mascherano, defensa de 3 o de 4, Villa o Alexis, 5 en medio campo… Hipótesis y conjeturas de todo tipo que en algunos casos llegaban a rozar lo ilusorio.

     Pero llegó el partido y Mourinho sorprendió. Sacó un 11 tremendamente ofensivo en el que estaban todos los “jugones” de la plantilla. Sabía que jugaba en casa y confiaba en poder ganarle al Barcelona arrebatándole la pelota. La alineación del Barcelona era la esperada; esta vez Guardiola no hizo probaturas ni experimentos.

     Eran las 10 de la noche del domingo 10 de diciembre de 2011 y la pelota echó a rodar en el Santiago Bernabeu.

     En la primera acción, ¡PUM!, gol de Benzema. En una jugada rocambolesca y llena de fortuna llegaba el primer gol de Real Madrid. Valdés despeja mal, Di Maria filtra un balón que despeja Busquets, Ozil dispara, y tras un rechace, Benzema fusila a Valdés a escasos 2 metros de la línea de gol. El Bernabeu explotaba de júbilo. Aficionados y jugadores llevaban años esperando el momento y ni el más optimista podía imaginar un guión mejor.
     El Barcelona no estaba cómodo, la pelota le quemaba en los pies y la presión del Madrid era asfixiante. Durante los primeros 20 minutos no tuvimos noticias ni de Xavi ni de Cesc ni de Iniesta; el mediocampo azulgrana estaba desactivado. Las cosas pintaban mal.

     Entonces apareció Messi. El argentino retrasó 30 metros su posición y comenzó a recibir balones en la zona de elaboración culé. Desde el círculo central, él era uno más para asociarse y tratar de combinar para romper la telaraña merengue. Y fue así, en una acción sin peligro aparente, en la que Messi fue dejando atrás contrarios hasta que encontró a Alexis, que batió por bajo a Casillas en el minuto 29. El empate llegaba al Bernabeu y el partido cambiaba plenamente.
     El Barcelona se había repuesto del gol, había sabido aguantar el arreón madridista y volvía a encontrarse cómodo en el partido. El resto de primera mitad discurrió tranquila, con orden y mucho miedo por parte de los dos equipos.
     Y así se llegaba al descanso. El Madrid había dejado escapar la oportunidad de “matar” al Barça durante la primera parte y se enfrentaba ahora a 45 minutos de presumible dominio azulgrana.

     Que la segunda parte fuera un monólogo azulgrana sólo tiene una explicación… Esa explicación tiene 26 años, es de Albacete, juega al fútbol como los dioses y se llama Andrés Iniesta. Su primera parte fue discreta, pero en los segundos 45 minutos manejó el partido a sus anchas. Se jugaba al ritmo que él quería y cuando él lo deseaba. El Barcelona está lleno de estrellas, pero ninguna es como Iniesta. Es un jugador especial, tocado por una varita mágica que aparece cuando más se le necesita. Suena fuerte decirlo, pero él decantó el Clásico; bueno, él y la suerte. Porque el gol de Xavi en su partido 600 como azulgrana estuvo cargado de suerte. Un disparo inocente que rebota en Marcelo y hace inútil la rectificación de Casillas. La pelota estaba dentro y el partido estaba sentenciado.        
     Desde ese momento, el Barcelona fue el dueño y señor del encuentro. Mourinho, valiente, sacó a Kaká para intentar remontar pero no le sirvió de nada. Es cierto que el Madrid tuvo ocasiones para equilibrar la balanza, pero no habría sido justo. La superioridad culé se vio reflejada en el marcador en el minuto 65, cuando Cesc, tras una preciosa jugada remataba en plancha un milimétrico centro de Dani Alves.

     A partir de aquí el partido llegaba a su fin. El Barcelona dominaba y el Madrid se conformaba.  Otro año más, los hombres de Guardiola volvían a asaltar la “Casa Blanca”.

     Los años van pasando y el Madrid no puede. Cada vez está más cerca, pero todavía no llega a ese escalón futbolístico en el que está instalado el Barcelona. Su juego es bueno, brillante en algunos partidos, pero no alcanza el grado de excelencia azulgrana.

No hay nada decidido aún, si el Madrid puntúa en Sevilla seguirá líder, y presumiblemente cerrará el año como “Campeón de invierno”. Será en el año 2012 cuando se decidan los títulos y podamos comprobar quién ha sido el vencedor de esta preciosa batalla; si ha sido el fino estilista o el duro fajador. 

lunes, 5 de diciembre de 2011

And the winner is?

     Nos tocará esperar hasta el 9 de enero para conocer quién será el ganador del Balón de Oro 2011. Son tres los supervivientes que optan a tan prestigioso galardón; Cristiano Ronaldo, Xavier Hernández y Lionel Messi. Todos ellos son jugadores de la liga española, de nuestra liga; de la “mejor liga del mundo”.

     Aunque echamos en falta grandes jugadores como Andrés Iniesta o Iker Casillas, la realidad es la que es. En la criba final sólo puede haber 3 jugadores, y este podio estará formado por un tridente de auténtico lujo. Los 3 serían dignísimos merecedores del premio, aunque las apuestas dan como favorito- otro año más- a Leo Messi.

     Parece que el argentino no quiere bajarse de esa nube en la que lleva posado ya casi 4 años. Lo suyo no tiene parangón; con 24 años tiene ya 2 Balones de Oro y salvo sorpresa mayúscula conseguirá el 3º a principios de año. Su palmarés, al igual que la sombra de su leyenda, no hace más que aumentar. Messi marca la diferencia en el fútbol actual. Todos los jugadores pueden compararse entre ellos, exceptuándolo a él. Leo lo mira todo desde la tranquilidad que da saber que se han hecho bien las cosas. El fútbol no es objetivo y en infinidad de ocasiones, el corazón puede mucho más que la cabeza. Con el argentino no hay discusión. Por sus goles, por su magia, por sus gambeteos y por su prodigiosa forma de zigzaguear con el balón cosido a la bota izquierda se ha ganado el respeto del planeta fútbol. Es el gran favorito.

     Cambiando de bando, toca hablar de Cristiano Ronaldo, delantero del Real Madrid y ganador del Balón de Oro en el año 2008. El merecimiento del premio por parte del portugués queda fuera de toda discusión. Por su hambre infinita y por su personalidad combativa se merece pelear por ser el mejor jugador del planeta. En 2011 ha sido el máximo goleador europeo, el autor del gol del único título conseguido por el Real Madrid ese año (la Copa del Rey) y uno de los grandes causantes de que el club blanco sea cada año más ambicioso y esté cada vez más cerca del Barcelona. Sin entrar a valorar su carácter, las aptitudes que tiene el luso para ejercer la práctica del fútbol son un regalo divino. Su abanico de recursos a la hora de definir es infinito; en esto es superior a Messi. En todas las facetas rematadoras está en el top 3 de los mejores del mundo. Salto de cabeza, disparo con ambas piernas, anticipación, llegada, lectura de juego, lanzamiento de faltas… Cristiano Ronaldo es una máquina perfecta hecha para el gol. Por su gen ganador, por su facilidad para ver puerta, por su hambre de victoria, y por sus recursos como jugador, Cristiano podría ser también ganador del trofeo.

     Y llegamos a Xavi, el tercero en discordia; El jugador que lleva 13 temporadas demostrando su valía en el club de su vida. Su fútbol no es tan espectacular como el de Messi o Cristiano y,  ni sus goles son tan bellos ni su cara aparece en los carteles promocionales de los partidos. Aún así, Xavi debería ser el ganador de este Balón de Oro. La historia se lo debe; el fútbol se lo debe. 2010 fue su año. A los títulos conquistados con el Barça le añadió la estrella de campeón del mundo conseguida con la Selección Española en el Mundial de Sudáfrica. Una ley no escrita dice que en los años de mundial el premio suele ir para algún jugador de la selección campeona. Con Xavi no se cumplió. Messi fue el ganador y se lo agradeció a Xavi y a Iniesta, sus 2 compañeros de club y posiblemente los 2 principales responsables de que Leo esté donde está. Porque Xavi, al igual que Iniesta, define perfectamente el significado del término fútbol. Su posición es el mediocampo, el lugar donde todo se fragua y se cuece todo. El de Terrasa es el encargado de hacer funcionar la maquinaria de España y del Barcelona. Él organiza, temporiza y distribuye; luego los méritos se los llevan otros. Hemos tardado tiempo en darnos cuenta de la valía que tiene este jugador, pero ahora que lo hemos hecho, es inconcebible que alguien de su categoría se retire sin conseguir el premio. Él, desde su posición juega y hace jugar; es el dueño del balón.
Creo que es justo decir, (sin menospreciar a ningún jugador) que él, junto con Iker Casillas, ha cambiado la historia futbolística de España y la ha hecho una selección campeona y temida. Xavi cree en su fútbol, cree en la asociación y cree en el colectivo. Todos los jugadores son mejores a su lado. Por todo esto se merece el premio.

El día 9 se resolverá la incógnita y, salvo sorpresón de última hora, Messi ganará su tercer Balón de Oro consecutivo. Todos aplaudiremos, encumbraremos y alabaremos al mejor jugador del mundo. Desde nuestro sofá ovacionaremos al mejor jugador de todos los tiempos, pero desde Zurich, a escasos 3 metros de Leo, habrá alguien con una sonrisa casi más grande que la del propio Messi. Y ese será Xavi. Resignado,  felicitará y abrazará al astro dándole una más que sincera enhorabuena. Porque Xavi es así, un sacrificado del fútbol al que nunca oiremos decir que algo es injusto. El juega al fútbol porque es su vida y lo siente como suyo. No reclamará nunca un Balón de Oro, pero si la historia del fútbol es justa, Terrasa, Cataluña y España se merecen tener un balón de Oro 41 años después.


domingo, 27 de noviembre de 2011

Envidio la Premier.

Envidio la premier. Sus himnos, sus campos, su afición, sus jugadores, sus árbitros, pero sobre todo, su respeto por el fútbol. Es una liga diferente en la que se realiza un fútbol superlativo.
Me da exactamente igual que partido echen; si puedo, lo veo. Todo lo inglés tiene un toque diferente, algo que lo hace como más importante. Torneos de tenis hay centenares, pero ver una final de Wimbledon, te pone. Esa hierba perfecta, ese respeto máximo por el tenis, ese riguroso blanco en las equipaciones de los tenistas; esa final de 2008… GUAU.

Y los estadios de fútbol? Old Trafford , White Hart Lane, Anfield RoadTodos ellos estadios con mayúsculas; construcciones centenarias que son la carta de presentación de los mejores equipos del país. Recintos casi sagrados, templos del fútbol a los que cada semana acuden miles de feligreses a profesar su amor por unos colores. Estadios siempre llenos, aficionados siempre fieles y partidos siempre vibrantes. La Premier mola.

Si yo fuera futbolista me gustaría jugar en Inglaterra. “Siempre está nublado y los días de sol son pocos”, podréis decir algunos. Esa frase con un gallego pierde toda la fuerza. Envidio su “fair play”, y me encantan sus árbitros. La afición está siempre con el equipo, siempre. Los resultados y los fanatismos se dejan un poco de lado. La Premier es la liga de la confianza; se cree en los proyectos y se confía en los entrenadores y los jugadores.

Mi sueño es poder entrar en Anfield, respirar y empaparme de todo el fútbol que desprenden esas paredes; llegar a la grada y dejarme la garganta cantando el “You’ll never walk alone.” Mis sueños son estúpidos, pero son míos y a mí me gusta soñar estas cosas; me gusta creer que algún día se cumplirán.

 Aunque hay algo que debo confesar; un Barcelona – Real Madrid no lo cambio por nada del mundo!  

jueves, 3 de noviembre de 2011

El problema del '9'

       “No me despedí de Pep, solo lo hice de los que se portaron bien conmigo”. “Si ahora me llamase Guardiola no volvería”. Así explicaba Bojan Krkic cómo había sido su salida del F. C. Barcelona. En unas declaraciones que hizo en el programa El Convidat, de TV3, el delantero catalán expresaba su malestar por cómo se había producido su salida del club y por la forma en la qué Guardiola lo había tratado. Sus críticas palabras sorprendieron a todos y reabrieron un viejo debate que hoy, con las incendiarias declaraciones del sueco Zlatan Ibrahimovic en su autobiografía, está más vivo que nunca. “Te cagas encima con Mourinho. Vete a tomar por culo”, le espetó Ibra a Guardiola al finalizar un partido en El Madrigal en el que el sueco no fue de la partida y jugó sólo 5 minutos.

       Ibra no ha sido el único delantero que ha tenido que salir de Can Barça por la puerta de atrás. Con Henry quizás fue la edad, con Bojan su estancamiento y falta de progresión y con Eto’o ya se sabe, “Cuestión de Feeling”.
       Esta mañana, algunos medios -No sé bien con qué intención- hablaban de una nueva fisura en el vestuario de Guardiola. Esta vez el protagonista era David Villa. Parece ser que el asturiano no se siente cómodo en el equipo y se ve eclipsado por Leo Messi. Pocas horas después el propio Leo y Sandro Rosell aprovecharon diferentes actos para desmentirlo categóricamente. 

       “Enmierda que algo quedará”, deben pensar algunos. Hace un par se semanas se decía que Messi estaba agotado, que no descansaba y que por eso no marcaba goles. Ahora que los marca de 3 en 3 hay que buscar otra vía para malmeter. Le ha tocado a Villa.

       Los partidos del Barça son siempre iguales: posesiones abrumadoras, hipnóticas combinaciones e infinidad de jugadas con peligro que en el 75% de los casos llevan la firma de Leo Messi. Esto es así le pese a quien le pese. Desde que Guardiola es entrenador del Barcelona Messi es el jefe; un jefe pequeñito que no alza la voz, pero que le basta con levantar un brazo y pedir la pelota para que todos sus compañeros lo busquen. Año tras año sus cifras goleadoras aumentan, mientras que las del resto de compañeros de ataque disminuyen notoriamente. ¿Por qué? Es muy fácil. Una vez entra en el área(o en posiciones de peligro), Messi sólo busca anotar, incrementar su estratosférica cuenta goleadora. Detrás de esa cara de niño bueno, se esconde un caníbal hambriento que no cesa en su afán por ser el mejor de todos los tiempos.

       Este poder que tiene Messi, elevado casi a Dios en el vestuario culé, no sentó bien ni a Eto’o ni a Ibra; jugadores acostumbrados a ser la punta de lanza de sus equipos y selecciones. Su peso dentro del equipo era inferior al del argentino y sus números se resentían mientras que Leo copaba todas las portadas y era el centro de millones de halagos. Guardiola lo vio claro. Primero Eto’o y luego el sueco. Había que buscar un ariete de garantías, con gol y con pedigrí, pero que no tuviera un ego tan grande; y ahí estaba Villa.
El asturiano aceptó desde el primer momento su rol en el equipo. Sus cifras goleadoras fueron menores que en temporadas pasadas, pero sólo hay que mirar las estadísticas para darse cuenta de que el Guaje tira menos a puerta. Quizá sin Messi en el Barça, Villa marcaría 30 o 35 goles en La Liga, seguro que sí, pero el Barça no sería la apisonadora que es hoy en día.

       Saber que Villa, siendo el 9 del Barça, va a marcar entre 15 y 20 goles, va a trabajar como el que más para ahogar a los rivales en la presión y va a abrirle a Messi las defensas es todo un regalo para Guardiola, que es el que realmente sabe cómo gestionar a su equipo.

       Si todo sigue igual, Messi acumulará Balones de Oro uno tras otro y sus números serán cada vez más sobrenaturales. Si Villa, Alexis, Pedro y Afellay siguen entendiendo el rol que les ha sido encomendado y no buscan un protagonismo contraproducente para el club, el argentino seguirá reventando registros, y ellos podrán formar parte de una de las mejores plantillas de la historia.




jueves, 20 de octubre de 2011

El genio incomprendido

     José María Gutiérrez Hernández, “Guti”; así se hace llamar el díscolo número 14 del Real Madrid. Toda la carrera de este brillante jugador ha estado ligada al club blanco, el club de sus amores, que le ha dado tres Champions y cinco ligas, pero que nunca ha sido capaz de darle un puesto fijo en el once durante más de diez partidos seguidos.
   
     Desde que pasó a formar parte de la primera plantilla ha sido el desatascador del Madrid, la solución de urgencia, el jugador al que acudir cuando las cosas empiezan a ponerse feas. Algo injusto. Quizá con veinte años no merecía tener un puesto asegurado en la alineación titular, pero sabiendo que Guti ha visto pasar a más de quince entrenadores desde que está en el Madrid, es incomprensible que ninguno haya sido capaz de darle esos galones y esa confianza que él necesita. Guti es un jugador diferente, que pertenece a ese “selecto” club de los Cantona, C. Ronaldo, Figo y compañía, jugadores a los que sólo se les puede amar con locura o despreciar y odiar casi hasta la muerte.
     Lo que nadie discute es la calidad del zurdo jugador merengue, nadie. Su pierna izquierda ha repartido asistencias de ensueño y marcado goles de escándalo a lo largo de las 14 temporadas que lleva como profesional. El gran problema es que su irregularidad y su carácter lo han llevado a ser siempre el jugador fácil de sustituir, el que está siempre en boca de todos, presidiendo portadas (a veces no muy buenas) y siendo el objetivo perfecto de todas las aficiones de España en las que el: “Guti, Guti, Guti Maricón” suena con fuerza año tras año, temporada tras temporada.

     Dentro del campo es un jugador como pocos, capaz de ver un hueco donde el resto sólo vemos un mundo de piernas, capaz de decidir un partido con un lanzamiento de falta, pero capaz también de dejar a su equipo colgado con un jugador menos por culpa de su carácter chulesco y barriobajero que le ha costado más de un disgusto. Pero aún con todo, el fantástico Guti ha dejado una riada de detalles que sólo con buscarlos en youtube, harían que muchos de sus detractores se sonrojaran al ver que Guti puede ser discutido por su carácter, por su forma de ser, por sus actitudes y reacciones, incluso por su ego desmesurado… pero nunca, jamás, por su forma de jugar, porque Guti es un genio, es… el genio incomprendido.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Volvemos a hablar de deporte

     Desde mi primer post en el mes de abril os he tenido engañados. Dije que este sería un blog de deporte, y no he salido más allá del fútbol y de alguna que otra entrada de tinte sentimental, lo siento. Pero qué le voy a hacer, el fútbol me pierde; me veo mucho más seguro hablando y escribiendo sobre él.
Imaginaos que vuestra especialidad fuera la cocina, y más concretamente, la pasta. Siempre que invitarais y alguien a comer, le darías lo que mejor sabéis hacer buscando que le agrade lo máximo posible. Estando solos improvisaríais platos, pero cuando tuvierais invitados, un buen plato de pasta; porque sabéis que eso nunca os fallará. Pues esto es lo que, salvando las distancias, me pasa a mí. Me encanta el tenis, el baloncesto, el fútbol sala, el atletismo… pero no me veo capaz de escribir 25 líneas realmente decentes. Para una conversación de bar con unas cervezas como invitadas de excepción sí; si me planteáis esa situación, podremos hablar sobre cualquier tema…

     Desvaríos aparte, hoy me he dado cuenta de que os estoy fallando, porque es posible que muchos de los que sois asiduos a mi blog, os gusten muchas más cosas que el fútbol, y quién sabe, quizá os gustaría saber qué es lo que me pierde a mi, cuáles son mis deportistas favoritos, mis ídolos, etc. O quizá no, y este post está siendo una total pérdida de tiempo… No lo sé. De todas formas, compartiré algunos de mis “secretos” con vosotros.

     Rivaldo, Rui Costa, Aimar, Zidane, Giggs, Xavi, Valerón, Silva, Seedorf, y en menor medida Guti y Riquelme. Nacionalidades distintas y equipos diferentes. ¿Qué les hace especiales? Su amor por el buen fútbol. Por el fútbol fantasía, por el fútbol magia, por el fútbol espectáculo. He crecido con todos ellos y hoy día sigo disfrutando de algunos. Cualquiera de ellos podría ocupar el tercer escalón de mi podio personal como mejor futbolista que yo haya visto en vida. No logro decidirme. Demasiados candidatos para el puesto, pensaréis; es cierto. Pero no temáis, los 2 primeros puestos tienen dueño y nunca se bajarán de ahí. Uno español y otro brasileño, uno manchego y el otro porto-alegrense. Andrés y Ronaldo; Ronaldo y Andrés. Cómo decidirse. ¿A quién queréis más, a papá o a mamá? Imposible contestar. 
Ronaldinho me pilló en mi etapa más adolescente, y vi como, gracias a él, el Barça volvía a ganar y a ser grande. En cada partido, una frivolidad, un pase imposible o un regate fantasioso. Miraba la tele esperando ese algo que sabía que Ronaldinho siempre me iba a dar. Lo de Iniesta ya es otra cosa. Su fútbol es más de “a pié”. Juega fácil, buscando asociaciones rápidas y colectivas y nunca da un toque de más. Es un futbolista avanzado, que maneja el “tempo” de los partidos como nadie y sabe siempre qué hacer y cómo hacerlo. Es probablemente un futbolista 10. Un día escuché a alguien que decía: “Messi es el jugador que hace mejores jugadas del mundo, pero Iniesta es el mejor jugador del mundo”.  El fútbol de Leo es mucho más espectacular y explosivo, siempre buscando golear. Hoy día es el mejor, nadie se lo puede discutir, pero es que Messi es tan diferente, tan superior a los demás, tan único, que nadie puede identificarse con él. Por eso creo que Iniesta me atrae más. Su forma de jugar es la que cualquier entrenador de fútbol le pediría a su mejor jugador. Pasa siempre, regatea cuando toca y marca cuando el equipo más lo necesita.

     Si hablamos de otras disciplinas, nombres como Rafa Nadal, Jorge Lorenzo o Marta Domínguez no pueden faltar. Javi Rodríguez, Alemao, Betao, Navarro, Carmelo Anthony, Schumacher, Maite Martínez, Diego Tristán, Henry, Carlos Moyá… Y me dejo a algunos en el tintero, seguro. Todos estos nombres tienen un por qué en mi vida. Es posible que sin ellos mi apego por el deporte hoy día no fuera tan grande, pero lo único cierto, es que todos tienen un algo que los hace especiales para mí; un extra, un añadido, que hace que siempre que oigo sus nombres por la Tv o me entero de que van a competir, una sensación extraña me invada y busque, casi obsesivamente, la forma de poder estar delante de la pantalla para verlos. Ellos son estrellas y yo sólo un joven que escribe tumbado en la cama; pero verlos competir, verlos perder y levantarse y sobre todo, verlos llorar de alegría cuando ganan algo realmente importante, me demuestra que ellos también son personas normales y que también han tenido sus ídolos y han trasnochado por verlos ganar cuando ellos eran críos.

     29 de junio de 2008 y 11 de julio de 2010 son dos fechas que nunca se borrarán de mi memoria. Torres e Iniesta ya son inmortales para mi. La final de los 3000m obstáculos de Berlín con el oro de Marta Domínguez, el mundial de Jorge Lorenzo, la victoria de Nadal sobre Federer en Wimbledon en 2008, la Champions del Barça en 2006, los mundiales y europeos de basket con las exhibiciones de Pau Gasol… Miles de recuerdos imborrables con los que me estoy haciendo mayor.

     Mi sueño de futbolista ya pasó. Ahora quiero dedicarme a la prensa deportiva y nombres como Carmen Posadas, Santiago Segurola o Alfredo Relaño, todos ellos perfectos literatos, me ayudan a crecer. Estoy seguro de que ellos también han tenido sus ídolos y han soñado ser futbolistas o deportistas de algún otro tipo, y hoy son periodistas reconocidos y reputados dentro del país. ¿Por qué no iba a poder serlo yo?

viernes, 30 de septiembre de 2011

El amor vale la pena

No hay que tenerle miedo al amor. Es un sentimiento único, fantástico e irrepetible. Las personas no elegimos a nuestros padres y familiares; ellos, por suerte o por desgracia, nos son designados al nacer y no tenemos más remedio que quererlos. Sin embargo, el amor llega sin avisar. Nos atrapa casi sin que nos demos cuenta y nos descubre un mundo fascinante. Para mí, estar enamorado es sentir que puedes volar y que no existen metas imposibles.
Cuando, sea por el motivo que sea, el amor se acaba, se sufre. Si has querido de verdad, sufrirás y llorarás, pero no te tienes que sentir mal por ello. Tus lágrimas serán lágrimas sinceras, de pena; serán lágrimas de amor…

Realmente vale la pena llorar por amor. Estarás triste “X” tiempo; pero uno, dos, tres, o  25 días de lágrimas valen la pena si has podido disfrutar de 412 días de amor verdadero.

Las primeras horas son muy duras; a medida que pasan te llegan mensajes y llamadas de amigos que quieren darte su apoyo. Pero a ti eso no te importa, hoy no. Hoy sientes que tienes que ser egoísta y pensar única y exclusivamente en ti y en ella; pensar en "lo vuestro"… Ya habrá tiempo de compartirlo con los demás.

A título personal, debo decir que he sido un auténtico afortunado del amor. Y es por ello que siempre he intentado dar lo mejor de mí. No siempre he sabido hacerlo, pero al menos tengo la conciencia tranquila. Me he entregado, he luchado, he sufrido, he reído y he llorado… le he abierto las puertas de mi vida y de mi corazón a la otra persona, y hoy, no me arrepiento por ello; sé que ya no estamos juntos, pero estoy seguro al mil por mil de que jamás haría nada que me pudiera hacer daño. Eso también es amor.

El amor es el culpable de que esté escribiendo este estúpido artículo. 

Quizá no he sabido decirte “te quiero” tantas veces cómo lo necesitabas, o no he sabido mimarte tanto cómo me pedías; pero te juro, te juro princesa, que a tu lado he sido el chico más feliz de la tierra. Gracias a ti he sido un jodido afortunado del amor. Y es por eso, que hoy, sabiendo que se ha terminado, no tengo ningún reparo en repetir que el amor vale la pena.


lunes, 29 de agosto de 2011

Tengo miedo.


     Son las 23:00 del lunes 29 de agosto de 2011; la jornada 1 de la Liga llega a su fin. En este fin de semana he visto el Granada – Betis, el Atlético – Osasuna, el Real Madrid – Zaragoza, el Athletic – Rayo Vallecano y el Barcelona – Villarreal (terminado hace escasos 10 minutos). Del resto de duelos, he visto resúmenes completos de todos; podría decirse que “he hecho los deberes”. Perfecto. Ahora miro y repaso los partidos y todos, repito, TODOS, excepto los del Barcelona y el Real Madrid han terminado con empate o diferencias de 1 gol.  ¿Liga exageradamente escocesa? Me temo que sí, y no me gusta.

     En la temporada 1999 – 2000, el Deportivo fue campeón con 69 puntos, 30 menos que el Barça del año pasado, las ligas se ganaban el las dos-tres últimas jornadas… Lo que estamos viviendo ahora no tiene parangón. Jugadores como Cristiano, Valdés o Messi (hablando a título personal) están superando récords que estaban vigentes desde hacía décadas; No les queda nada por batir, y los equipos se refuerzan más y más cada verano para seguir destrozando los registros ligueros y continentales.

     Una vez expuesta la reflexión que estuvo martilleando mi cabeza durante todo el partido del Fútbol Club Barcelona, me centro en lo deportivo. 
     Qué exhibición, que jodida exhibición (es mi blog, puedo permitirme atribuciones) de fútbol la que ha dado hoy el Barcelona. El Villarreal no se encontró en el campo; no supo como hacer frente al chaparrón de fútbol, ocasiones y goles que se le vino encima.

     Con la defensa en cuadro, el Barcelona sacó un once en el que hay 1 portero, 1 DEFENSA, 6 centrocampistas y 3 delanteros. Luego ellos se ubican en el campo, pero a priori, sólo hay un defensa puro en toda la alineación.
Y así empieza el partido. Marcan Cesc y Alexis; perfecto. Los 2 fichajes debutan con gol. Y Messi tampoco quiso faltar a la fiesta; suyos fueron el 4º y el 5º. Pero la lata la abrió Thiago, que sigue empeñado en sentar cátedra en el Camp Nou. El “4” de la camiseta lo lleva Fábregas, pero eso a él no le importa. Abrió el partido con un zurdazo desde la frontal, y asistió a Messi y Alexis en sus goles. Con 20 años ya es el “niño mimado” del Camp Nou. Su calado entre la afición es tal que incluso algunos aficionados lo preferían antes que a Fábregas. Tenía a todos enamorados. Pero Cesc llegó y Thiago renovó; las cosas no podrían haber salido mejor.

     El Barça de hoy ha sido un vendaval, una auténtica máquina de hacer fútbol. Pero yo hoy me he enamorado, mejor dicho: “Me he terminado de enamorar” de un virtuoso del balón, un ilusionista del regate y la asistencia que entiende el fútbol mejor que nadie. Está empezando pero ya maravilla e ilusiona. Hoy, Thiago Alcántara ha estado soberbio, magnífico, grandioso, cómo queráis definirlo. Ha demostrado (por si alguien aún dudaba) que sí tiene sitio en este equipo y su entendimiento con todos los jugadores, incluido Cesc, es formidable.
  
     Parece que otro año más tendremos 2 ligas, la del Barcelona y el Madrid y la de los “mortales”. En España deberían empezar a plantearse dar un trofeo de “Campeón de  Liga” al 3er clasificado. Sino, no sé cómo pueden hacer el resto de equipos para motivarse…

Lo del Barça y el Madrid es fútbol de otro planeta.

miércoles, 24 de agosto de 2011

5 millones de gracias, Diego.

5 millones de euros y adiós, ¿Eso es todo?, ¿De verdad? ¿Ese es realmente el precio de un súper ariete como Diego Forlán? Permítanme que discrepe. La marcha de Diego es una pena para todos. 
No sé en que están pensando en el Atlético de Madrid para dejar escapar por un precio irrisorio a un jugador de primerísimo nivel como es el Uruguayo. Siempre a punto, nunca se lesiona, marca goles, hace piña... ¿Por qué SÓLO 5 millones? Que alguien me lo explique, por favor...

Forlán llegó en la temporada 2004-2005 sin hacer mucho ruido, siendo un “descarte” del Manchester de Sir Alex Ferguson; su destino, Villarreal. No tardo nada en demostrar todo su potencial. Esa temporada le arrebató el Trofeo Pichichi a Eto’o convirtiéndose en máximo goleador de la liga y Bota de Oro europeo (compartiendo el galardón con Thierry Henry). En Castellón pasó las temporadas hasta que recaló en el Atlético de Madrid, su club hasta el día de hoy. Ahí demostró todo lo que llevaba dentro, fue capaz de triunfar en un club “gafe” como el Atlético (ganando la Copa de la UEFA y la Supercopa de Europa), formando una de las duplas más prolíficas y goleadoras de toda Europa con el Kun Agüero. En la temporada 2008-2009 volvió a ser Bota de Oro, y durante el verano de 2010, en el Mundial de Sudáfrica, aupó a su selección a la 4ª posición, convirtiéndose en el mejor jugador del Mundial. Sobran las palabras.

Pero, distinciones aparte, Forlán es un delantero superlativo, un súper clase elevado al máximo exponente, y que su fútbol nos abandone es una auténtica pena. Delanteros como él hay muy poquitos en el mundo. Versátil, habilidoso, generoso, pillo, muy listo y goleador, sobre todo, goleador... 
Desde el minuto 1 es el primero en comenzar con la presión, no para. Cuando el equipo está en problemas no tiene ningún reparo en bajar hasta medio campo y ser él quien organice el juego; siempre sabe lo que su equipo necesita. Tiene la calidad para organizar y el instinto asesino para destrozar a cualquier equipo.

No creo que exagere mucho ni peque de fanatismo si digo que abandona nuestra liga el mejor rematador del mundo. Todos sus goles y movimientos deberían ser almacenados en vídeos para enseñar a los chavales que significa ser delantero centro. Forlán es único, tiene la facilidad para meterla desde dónde quiera y cómo quiera.

Y ahora se va, nos abandona y hace las maletas rumbo a Italia. Los tifosi nerazzurri se deben estar frotando las manos con la llegada del uruguayo. 

Arrivederci Diego, desde España te seguiremos viendo y disfrutando. 5 millones de gracias, que como ya sabes, me parecen pocas.

Ciao.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Odio los Barça-Madrid


     Pasan los partidos y cada vez lo detesto más; odio que llegue el Barça-Madrid. Antes la rivalidad era sana. Tengo 19 años y no tengo mucho bagaje, es verdad. Lo que sí puedo afirmar es que crecí con el Barcelona de Gaspart, ese que estuvo 5 años en blanco, sin ganar absolutamente nada… pero cuando llegaban los duelos contra el Madrid, vibraba, me emocionaba la idea de que llegara el partido. La rivalidad existía, pero el respeto también. El partido podía decantarse por un detalle o una genialidad, pero no se parecían en nada a lo de ahora. Había expulsados, claro que sí, y dureza, también, pero no con la premeditación y la gratuidad que hay ahora. No quiero que me ciegue el fanatismo, de verdad que no, siempre que escribo intento hacerlo de la forma más objetiva (sabiendo que es difícil), pero de verdad,  madridistas, ¿No os estáis dando cuenta? Tenéis una súper plantilla. Quizá la única que hoy en día sería capaz de ganarle al Barça jugando al fútbol, no sé por qué os empeñáis en no hacerlo.
Sé que los jugadores del Barcelona no son unos santos, pero de verdad: ¿Os parece lícita la actitud de jugadores como Sergio Ramos, Marcelo o Pepe? Sus acciones no son justificables y todo aquel que intente defenderlas carece de criterio; la violencia y el  barbarismo no pueden estar justificados, nunca. Y lo peor es que actúan con premeditación.

De verdad siento vergüenza; amo el fútbol y ver esto me abruma. El Real Madrid tiene un equipo hecho para ganar jugando, sin violencia ni malas artes. No estamos en la guerra, ganar no lo es todo y el fin no justifica los medios. Hay unos límites y en estos duelos Barça-Madrid hace mucho que se sobrepasaron. No quiero buscar culpables, ellos se encargan de salir a escena solitos, como abejas a la miel, no hace falta que nadie les ayude. Luego tenemos a Mourinho, que no entiendo que le queda por hacer en un banquillo. Lo de este tío es de chiste. No dudo que sea un buen entrenador, que ahora hace gracia. Parece que por conseguir que le gane al Barça se le tiene que permitir todo y hay que dejar que se mee en todos los tiestos que quiera. Ya despertaremos y nos daremos cuenta de todo el daño que está haciendo este personaje al mundo del fútbol...

Con lo maravilloso que es el fútbol, por qué tendremos ese estúpido afán por tratar de ensombrecerlo y empañarlo. Qué bonito sería levantarse mañana y disfrutar leyendo y viendo como se habla de la exhibición de Messi, del despliegue de Cristiano, del debut de Cesc o del dinamismo de Benzema… De verdad, no es tan difícil; antes lo hacíamos, y no nos iba tan mal.

domingo, 24 de julio de 2011

Cabezas pensadoras

Cuando me agobio, escribo, me gusta hacerlo. Aunque el texto no siempre vaya a salir a la luz me gusta desahogarme escribiendo algunas líneas; me relaja.

Mi cabeza resacosa está saturada de información. Quiere pensar, pero es incapaz. Prefiere tirarse delante de la tele a ver cualquier serie que pongan. Sabe que si piensa llega a conclusiones y por eso decide escudarse en la resaca para hacerse la loca y no tener que actuar en consecuencia. Sabe que querría hablar de cinismo, o falsedad incluso, pero no puede; si dice las cosas altas y claras habrá problemas, demasiados… prefiere callarse y centrarse en temas comodín, que la distraigan; como la final de la Copa América o la carrera de Moto Gp de Laguna Seca. Cualquier cosa le va bien… le da igual, ella no quiere pensar.

Le cuesta mucho alzar la voz, debió haberlo hecho hace mucho tiempo, ahora parece que no le está permitido… Ser buena y bondadosa le ha quitado el derecho a enfadarse. Eso lo sabía desde hacía meses ya, pero se resistía a admitirlo… ahora ya no tiene ninguna duda. Sabe que no es perfecta y que muchas veces se equivoca, pero tiene clarísimo que a las personas que realmente quiere no les va a fallar. Por eso le duele, le duele mucho, que le prohíban hacer algo que para ella no es nada más que ocio y disfrute con las cabezas (algunas no muy pensantes) de sus amigos de siempre. Sabe que no todas las cabezas son iguales, pero al menos busca que su cabeza más querida le entienda… y ésta no sólo no lo hace sino que además se dedica a hacer cosas mucho peores que las que horas antes se había apresurado (muy hábilmente) en prohibirle.

Ya se sabe que las noches de sábado muchas cabezas se vuelven más pasionales y primarias (a veces acompañadas de otras cabezas amigas) y no les convence mucho la idea de pararse a pensar y razonar algunas de sus actuaciones. Para eso ya habrá tiempo el domingo… Por eso jode que una cabeza que cuando se desinhibe actúa sin pensar más allá de la próxima media hora, intente dar lecciones de como actuar a una cabeza que lleva casi un año intentando hacer las cosas lo mejor que puede. Y cuando pasa eso, se siente triste, y creerme, sólo hay una cosa peor que una cabeza triste, y es un cuerpo con hambre… por eso decido irme a cenar.

Buenas noches cabezas pensadoras!

domingo, 10 de julio de 2011

El año de la estrella


Han pasado 365 días desde aquel maravilloso 11 de Julio de 2010; desde aquel gol de Iniesta que cambió nuestra historia.
Ese día quedó atrás la maldición de cuartos,  Al-Ghandour, el fallo de Salinas contra Italia en el Mundial de Estados Unidos… todo eso se acabó. Hace un año ahuyentamos todos esos fastidiosos fantasmas que nos impedían ser grandes. Tuvo que ser en Sudáfrica, a casi 8000 km de casa, donde España, por fin, grabara su nombre en la historia de los mundiales.
Este éxito no llegó de la nada, comenzó a fraguarse hace dos años en Viena, en el estadio del Prater. Allí España se proclamó campeona de Europa. Suena raro, ¿verdad? Pero es así. Un gol de Fernando Torres en la final nos hizo campeones a todos y a él lo convirtió ya para siempre en Fernando I de Austria. 2008 campeones de Europa y 2010 campeones del mundo, llamadme nostálgico pero me encanta recordarlo.

En Sudáfrica la responsabilidad pesaba. Por primera vez España llegaba a un Mundial como favorita, como el rival a batir, como el coco que nadie quería encontrarse. Todos los equipos conocían el fútbol de nuestra selección, y ellos, nuestros chicos, tenían el deber de convertir nuestros sueños en realidades y convertirse en campeones. La presión existía y seguro que ellos la sentían, porque todo el país respiraba fútbol; era imposible encontrarse con alguien que no estuviera pendiente del combinado nacional. Sus detractores (porque también los hay) deseaban verla morder el polvo y sus amantes queríamos seguir disfrutando de aquella maravilla de selección, por lo que todos vivíamos pendientes de los resultados de “La Roja”.

Un pequeño resbalón contra Suiza en el primer partido hizo que algunos se pensaran lo peor, pero fue sólo un espejismo. La maquinaria funcionaba. A medida que los partidos pasaban y los rivales iban siendo de mayor nivel, nuestros jugones iban cerrando filas y encajando las piezas. España convirtió el “Tiki-Taka” en su seña de identidad, le daba igual el rival. Cuando el partido arrancaba, la pelota se ponía en el césped y empezaba el espectáculo. España y el balón se convirtieron en inseparables, formaban una pareja perfecta que se necesitaba para sobrevivir. España necesitaba el balón del mismo modo que el balón necesitaba a España, un idilio personal que disfrutamos millones de espectadores.

Así llegamos a la final. Holanda, y sobretodo Robben lo pusieron difícil. Necesitamos del mejor Iker, decisivo en dos jugadas, del mejor Busquets, del incombustible Pedrito, del mando de Xavi, de la genialidad de Iniesta… de la mejor España.
Y tuvo que ser él. Ese joven paliducho de Fuentealbilla empeñado en hacer historia. Fue Andrés Iniesta quien en el minuto 117 de la prórroga marcó el gol más importante de la historia de nuestro país e hizo que España entera fuera una fiesta. Ahora no importaban colores ni banderas, el fútbol había triunfado, la mejor selección había sido la campeona y era momento de salir a festejar.

Hoy, un año después, recuerdo momentos: la tensión del partido, el éxtasis del gol, la celebración posterior, los abrazos con amigos... y sólo se me ocurre decir: "Gracias Casillas; gracias Iniesta; gracias Villa; gracias Puyi; gracias fútbol...Gracias España". 

martes, 7 de junio de 2011

Un Villa, dos roles.

     David Villa es un delantero de recursos, una especie de todoterreno dentro de un campo de fútbol que aúna talento, sacrificio, solidaridad y gol.
     Sin ninguna duda es uno de los arietes más codiciados del panorama mundial, pero ahora que ha encontrado su sitio al lado de los mejores peloteros del mundo, David ya no escucha ofertas.

     Su camino ha seguido una evolución lógica. Se hizo profesional en el club de su vida, el Sporting de Gijón; se curtió en el Zaragoza, se hizo grande en el Valencia y aspira a hacerse eterno en el Fútbol Club Barcelona.       
Villa es un ariete especial, capaz de aclimatarse a todo tipo de situaciones, me explico.
     Durante los últimos años, Villa era el ’9’ del Valencia y de la Selección, los goles de ambos conjuntos dependían en gran medida de él; era la referencia, la punta de lanza de ambos equipos. Pero este verano las cosas cambiaron para ‘el Guaje’ que sustituyó  la paella por la butifarra y se trasladó a Barcelona. Club grande, jugadores increíbles, máximas aspiraciones, exigencia límite; la situación era completamente diferente.

     En Barcelona la estrella es Messi, Villa llega como un buen refuerzo para la delantera, su misión es hacer goles pero sobre todo, hacer mejor a Leo. Su rol cambia, los flashes ahora no le apuntan a él, un joven de Rosario es el que copa todas las portadas, así lo quiere el Pep. Lo bueno es que lo asume desde el primer momento, éste es su mérito. La Liga empieza y los registros de Villa son sensiblemente inferiores a los de temporadas anteriores; empiezan a llegar críticas. Surgen preguntas y dudas acerca de su fichaje, de su precio, de su rendimiento… todo lo que rodea a Villa se pone en tela de juicio. Los partidos avanzan y las competiciones llegan a tramos decisivos. Villa, como el resto del equipo, cumple con creces, pero es Messi el que se sale y monopoliza las portadas.
     El mejor Barça de la historia tiene en sus filas al que será (si no lo es ya) el mejor jugador de todos los tiempos. Todos los jugadores son conscientes de ello, por eso en el vestuario no existen celos ni luchas de egos. Saben que Leo es la estrella, el eje que hace girar el grandioso rodillo azulgrana y asumen su papel con orgullo y entereza.

     Cuando juega con la Selección las cosas son diferentes para David. Ahí es la referencia, el líder, el jugador a buscar. Ahora Iniesta, Xavi o Pedro no levantan la cabeza para asistir a Messi, sus ojos se centran en encontrar a Villa, en regalarle ese pase milimétrico con el que terminar la jugada.

Y lo bueno, tanto para el Barcelona como para España es que Villa sabe de sobra cuál es su papel en ambos momentos. Es consciente de que en la Selección le buscan como guía que les alumbre el camino y que en el Barça es un ‘súper-clase’ más, con peso dentro de la plantilla, pero que comparte vestuario con Leo Messi.

Esto es lo que hace especial a Villa, su inteligencia. Por eso Pep lo eligió. Es el socio idóneo para Messi en el Barcelona y el referente de oro para guiar a la Selección. Un jugador con dos roles diferenciados pero que siempre hace lo que mejor se le da, marcar goles.

domingo, 5 de junio de 2011

Fin de semana deportivo.

     Leo mi anterior publicación y me dan ganas de reír. Cómo pude querer achacar mi falta de escritos al hecho de que los deportes se acababan… Soy gilipollas, el tiempo se ha encargado de demostrármelo este fin de semana.

     Partidos clasificatorios para la Eurocopa de 2012, amistosos, categorías inferiores de la Selección; el Gran Premio de Cataluña de Moto GP y la final de Roland Garros. ¿Y yo decía que no había deporte? Lo que no había eran ganas de escribir; la pereza me podía y eso tenía (tiene) que cambiar.
Vayamos por partes.

     El sábado volvía la Selección. Había mucho, mucho morbo. Pero no por el rival ni por volver a jugar en el estadio en el que la nariz rota de Luis Enrique y sus lágrimas hicieron llorar a un país entero 17 años atrás, eso era secundario. Lo importante era ver cómo se llevaban nuestros jugadores. Ver si Piqué y Ramos hacían juntos el calentamiento, si en los paseos había clanes y los del Barça sólo se juntaban con los del Barça y los del Madrid con los del Madrid… tonterías. Los jugadores son profesionales, es posible que Piqué y Ramos no fueran amigos antes, ni lo van a ser ahora. Ante todo son profesionales, les une un objetivo común que está por encima de rencillas personales y piques de patio de colegio.
     Los casos de Busquets, Alonso, Villa y Arbeloa son algo diferentes. Ellos si eran amigos, pero cuatro partidos no van a cambiar eso. Unos días juntos, ver que forman parte del mismo grupo, vacaciones y todo volverá a la normalidad. Ah, por cierto, se ganó 4-0 y se jugó como siempre. Faltaban algunos habituales pero Alonso, Silva y Cazorla se encargaron de hacer jugar a España. Y Torres marcó. De verdad, 274 días después volvió a ver puerta.

     Por otro lado la carrera de Moto Gp fue mucho más insulsa de lo que se esperaba. Lorenzo corría en casa, Simoncelli tenía la pole y Rossi quería seguir escalando. Sólo faltaba Pedrosa, pero parecía que la carrera prometía. En la salida Simoncelli se quedaba y Lorenzo se ponía primero con Stoner a rueda. Esto fue lo más interesante. Al rato el australiano adelantó a Lorenzo y ya no volvió a ceder nunca más la posición. Por unos momentos, a falta de 13 vueltas empezó a llover levemente, finas gotas salpicaban los cascos de los pilotos pero nada, falsa alarma. La lluvia no quiso aparecer por Montmeló. Las vueltas pasaron y nada cambió. Lorenzo sigue líder, Stoner se acerca y Rossi no llega. Quizá este sería un buen resumen para una carrera descafeinada, aburrida en algunos tramos, una de esas que no costará mucho olvidar.

     Pero no había tiempo ni para comer. Una vez sonaron los himnos en Montmeló y las motos dejaron de abrir gas, tocaba centrarse en la final de Roland Garros, la final soñada: Roger Federer – Rafael Nadal. Duelo de titanes, tenis de muchos quilates.
     El suizo salió a muerte. Fue un vendaval en los primeros juegos. Nadal no se encontraba en la pista, no se sentía cómodo; demasiadas horas invertidas y demasiados juegos cedidos hasta llegar a la final. Hasta que apareció el tenis rabioso de Rafa. Las piernas empezaron a funcionar, las derechas iban a las líneas, conectaba los primeros y ahora era Federer el que sufría. El manacorí era un ciclón. 

     Muchos puntos para enmarcar, derechas ganadoras y devoluciones imposibles. Nadal tenía hoy una cita con la historia y no quiso faltar. Roger lo puso difícil ganando el tercer set e impidiendo que Rafa se llevara la final por la vía rápida… pero nadie dijo que esto iba a ser fácil, ¿no? Entonces Rafa, cuando parecía que el partido podía torcerse y la final iría a 5 sets, tiró de casta, desplegó su mejor tenis y le endosó a Federer un 6-1 para recordar.
     6 Roland Garros, 10 Grand Slam y SÓLO 25 años. Su juego y su humildad encandilan. Ya ha igualado a Borg en tierra, y eso son palabras mayores.

Federer y Nadal, Nadal y Federer, pese a las lesiones siempre están ahí, liderando el tenis mundial. Sin ninguna duda son dos prodigios de la raqueta empeñados en entrar en el Olimpo del tenis. Ojalá lo sigan intentando durante muchos años más, porque lo que pueden hacer con una raqueta entre las manos es cosa de locos y nosotros estaremos para disfrutarlo.

     Y esto ha sido todo. Federer, Lorenzo, Cazorla, Nadal, Isco, Stoner, Silva… cúmulo de nombres. Infinidad de cracks.


miércoles, 1 de junio de 2011

Un poco de nada

     La liga se acaba, la Champions se acaba, lo mismo pasa con la ACB y demás competiciones colectivas. Los jugadores descansan; llegan los exámenes. Y el verano… Todos los factores se alían para que las entradas en mi blog se vean bruscamente reducidas.

     Quizá la poca fuerza de voluntad, el calor, que el Dépor haya bajado a Segunda o la presión del fin de curso hayan conseguido que deje apartada mi vena de “escritor” durante estas semanas. Hago mal, lo sé. Escribir me gusta, es una vocación desde que aprendí a hacerlo sin cometer (casi) faltas de ortografía; me apasioné por leer y redactar, tuve profesores que creyeron en mí y me encomendaron algunos textos… me fui creciendo y oye, pues que me hice un blog. Sí, también lo sé, los que no sois demasiado futboleros ni deportistas, mi blog, hablando pronto y mal, os la resbala. Es lógico, yo tampoco leo blogs de cocina o de moda por hobby. Pero llevo mamando fútbol desde que nací; el único responsable, un señor calvo y muy pesado que, a base de hacerme tragar mundiales de atletismo, partidos de fútbol y demás competiciones deportivas, hizo que me encantara el deporte. Así que, las culpas a él.

     Hoy no escribiré sobre nada, entendiendo por “nada” un tema concreto, hoy estoy tratando de justificar mi injustificable abandono del blog. ¿Si me gusta tanto escribir y disfruto tanto, por qué no lo hago con más regularidad? Los que estéis esperando que ahora aparezca una rotunda y aclaradora idea que me justifique, olvidaros; no soy capaz de responder a esta pregunta.

     Escribir es una afición muy bonita y enriquecedora, de verdad. Yo disfruto cuando veo que trato de escribir algo y las frases van saliendo solas. Pero me lo tomo con demasiada pasión, es como una especie de reto personal, tengo que mejorar, inconscientemente me lo estoy imponiendo y por eso, cuando las frases no salen y la inspiración no viene, pues decido no escribir.
Los que tengáis aficiones que sean fáciles de llevar a cabo y puedan gustar a la gente, no hagáis como yo, sed incisivos y dedicarle tiempo. Me tomo la atribución de aconsejaros esto, vosotros sois libres de hacerme caso o no.
   Eso sí, los que estéis leyendo esto, gracias, porque sé que detrás de todos mis anteriores artículos estabais vosotros. Todavía no entiendo el por qué, pero sé que muchos dedicáis parte de vuestro tiempo a leer mis paranoias deportivas, y eso me llena para seguir. 
Supongo que lo hacéis porque sois mis amigos ;)

     Ya me despido. Siento la sensación de que he escrito mucho pero en realidad no he dicho nada, pero no sé, tenía la necesidad de escribir, de demostrarme a mi mismo que todavía no me he olvidado de hacErglO (¿O sí?) En fin, que eso, “El Pulpo” seguirá sacando artículos a lo largo de las semanas.

Muchas gracias a todos los que me leéis, de verdad os lo digo. 

lunes, 9 de mayo de 2011

ElDéporNoBaja

     #ElDéporNoBaja, un hashtag que denota sentimiento, pasión, amor a unos colores. Que el Deportivo tiene que terminar la temporada en Primera División nadie lo cuestiona. Por plantilla, afición, historia y agallas, el Dépor tiene que salvarse. Las cosas están difíciles y los rivales que quedan (Athletic de Bilbao, Barcelona y Valencia) no son los más propicios para lograr la machada. No quieres caldo, pues toma dos tazas…

     Ahora bien, no sirve de nada quejarse y sentarse a esperar el desenlace. Es posible que se echen de menos algunos puntos que se escaparon del zurrón jornadas atrás; empates estúpidos e incomprensibles derrotas vienen ahora a la mente. Malos arbitrajes, equivocaciones con las alineaciones, lesiones, mala suerte, falta de puntería, alineaciones indebidas de los astros… lo que sea, da igual. El Deportivo es un equipo de Primera, lleva 20 temporadas consecutivas demostrándolo, y no va a dejar de hacerlo ahora.
La época dorada ya pasó, ahora Riazor no se llena para recibir y batir a equipos como el Milan o el Arsenal. A esos equipos se les ganó, se demostró a Europa entera que durante unos años el Deportivo fue un grande, un coco europeo, y que Riazor era territorio de meigas. Jugamos durante años a soñar, a maravillar, a mirar por encima del hombro a rivales de mucha mayor entidad. Ahora el objetivo es distinto, la mentalidad ha cambiado. Una victoria ya no significa clasificarse para la siguiente ronda de la Liga de Campeones; ahora es posible que sea todavía más importante, una victoria ahora es sinónimo de supervivencia. Queda poco, y el abismo está cerca, demasiado.

     3 jornadas, 9 puntos y muchos equipos en la quema. Banderas en las ventanas, bufandas, camisetas, todo tipo de manifestación que irradie deportivismo vale. Queda poco, unámonos para conseguir el objetivo. Los jugadores tienen que creérselo y para ello necesitan el apoyo, el aliento de una afición entregada que les dé fuerzas para pegarse esa última carrera, ese último sprint hacia el objetivo, la permanencia.

     Seamos el número 12. Que el equipo nos note, que los jugadores se sientan en deuda con nosotros. Dejémonos la vida para que se sientan orgullosos de vestir los colores blanco y azul y nos puedan devolver el favor.

     Mi pequeña aportación esta aquí, un insignificante artículo que leerán 4 gatos, pero esta es la manera. Pequeñas aportaciones, cánticos, imágenes o videos motivacionales, todo vale. Todos unidos podemos conseguirlo.


 #ElDéporNoBaja joder!

miércoles, 4 de mayo de 2011

Por fin se ha acabado

     4 clásicos en 19 días podían deparar muchas cosas. A priori, significaban 4 partidos de ensueño, de rivalidad y espectáculo. Una hornada de clásicos que contribuiría a que los espectadores pudiésemos disfrutar de 4 históricos enfrentamientos.
El balance final ha sido: 2 empates, 1 victoria para el Madrid y 1 victoria para el Barcelona. Pero es muy probable que este empache de clásicos haya traído unas consecuencias que no beneficien a nadie.

     Para empezar, tenemos a Mourinho, un entrenador diferente, que sabe motivar a sus jugadores y es capaz de todo por ganar. Mientras él gane no hay problema, ahora bien, como las cosas se tuerzan es capaz de sacar hojas para contabilizar errores arbitrales, desprestigiar entrenadores y hasta poner en entredicho el buen hacer de la UEFA.
Mourinho es un mártir, esa es la imagen que busca vender, (y que por desgracia muchos compran), es un entrenador incomprendido, todos le odian y nadie le comprende. Su palabrería ha calado en el madridismo. Ahora toda derrota es justificable; si su equipo pierde en el campo, el gana su particular batalla en la sala de prensa. En España y en Europa hay una conspiración para que su Madrid no gane… Ole sus *******
Eso sí, nadie habla de sus planteamientos ultradefensivos en partidos importantes, no se dice que se le ha dado todo lo que ha pedido para que el Madrid dejara de vagar por el desierto y alcanzara la gloria. El desembolso del Madrid ha sido fortísimo, desorbitado, y él, cuando le toca enfrentarse al Barça se limita a esperar, defenderse y especular. Mourinho, te han dado todo lo que has pedido, entrenas al Real Madrid. Con esa plantilla se te exige ganar jugando y haciendo disfrutar. Ni Villar, ni la UEFA, ni el Barcelona tienen la culpa de que no quieras que tus jugadores jueguen, eres tú el que no les deja demostrarlo.

     Cada clásico que veía me daba más miedo. Veía agredirse jugadores que habían ganado juntos una Eurocopa y un Mundial, jugadores que habían sido una familia durante algo más de un mes. Los veía destrozándose, acribillándose a patadas, jugando sucio. Ese no es el espíritu de la Selección. Me dolía ver a Busquets y a Alonso dándose cera. Me angustiaba ver a Arbeloa castigando a Villa cada vez que podía. Detestaba ver a Ramos y Piqué retándose en cada jugada… Hay más mundo después de los Barça – Madrid. No me podía creer el odio que se profesaban, el rencor con el que se miraban; las ganas con las que se golpeaban. Chicos, sois profesionales, amigos en muchos casos, no podéis convertir los partidos en una cruzada personal. Despertad, hay un país que os quiere, que desea que sigáis siendo los reyes del fútbol mundial. No dejéis que las rencillas os nublen el sentido, por favor.

     Todos estos piques entre jugadores y entrenadores, denuncias y acusaciones, empañaron los encuentros, los ensombrecieron, los apagaron. Los espectadores no pudimos disfrutar de partidos limpios, no pudimos ver por ningún lado que realmente se enfrentaban los dos mejores equipos del mundo. El odio primaba por encima de la deportividad. El ganar estaba por encima de todo. Las portadas así lo reflejaban. Los diarios cerraban filas y sólo defendían lo suyo. Era como si los medios de Barcelona y Madrid vieran partidos diferentes. La cuestión era protestar, hacerse escuchar, influenciar, generar rabia y ganar la batalla del papel. Todos los ideales parecían haberse perdido. No importaban amigos; blancos y blaugranas tenían que retarse a muerte, sólo uno podía salir vencedor… y el perdedor, sin ninguna duda fue el fútbol.

     Ahora se acabó. Barcelona y Real Madrid no se verán las caras en mucho, mucho tiempo. Nunca pensé que diría esto, pero me alegro.
Las denuncias y las quejas pasarán y los jugadores acercarán posturas, se destensarán y volverá otra vez la normalidad. Pero mientras eso sucede, la vida y el fútbol han de seguir. El show debe continuar.

miércoles, 27 de abril de 2011

Wembley está más cerca

     Día; 27 de abril, miércoles; hora, 20:45; objetivo, final de la Champions. El momento había llegado. Los dos mejores equipos del mundo se veían las caras por tercera vez en escasos diez días. Los jugadores eran los mismos, pero el partido y la competición, no. El Madrid había salido vencedor de la final de Copa, había puesto fin a tres años de sequía y llegaba con las pilas cargadas. El planteamiento funcionaba y la moral estaba por las nubes. Tocaba ver cómo reaccionaría el Barça. Ayer Guardiola alzó la voz, no estamos acostumbrados a oírle hablar más de la cuenta pero ayer era necesario; sus jugadores necesitaban una dosis de “espabilina” y el míster se la dio. Durante unos instantes entró en el juego de Mourinho, la ocasión lo requería. Y con éstas llegamos al partido. Iniesta era baja y Puyol volvía al 11, por lo demás, ninguna sorpresa.
La tónica fue la habitual. El Barcelona era el amo y señor de la pelota, pero le costaba profundizar y atravesar el entramado del Madrid. Las ocasiones llegaban en chispazos, fogonazos aislados que únicamente demostraban la calidad individual de los jugadores. El Real Madrid estaba cómodo cediendo la pelota y aguantaba las acometidas del Barça, pero Cristiano se desesperaba; era un Robinson Crusoe perdido entre camisetas blaugranas. Al descanso se llegaba con empate a 0 y algo muy claro: el Madrid renunciaba a jugar.

     Al comenzar la segunda parte, más de lo mismo. Cambio en el Madrid, se va Ozil y entra Adebayor. “Así no Jose, así no” debieron pensar muchos. El alemán no estaba teniendo su mejor partido, pero teniendo un mediocampo con 3 jugadores preocupados en destruir y contener y basando las únicas opciones en el balón parado y las contras, no te puedes cargar al único jugador que es capaz de hacer magia. Cambiar a Ozil significaba encomendarse al pelotazo, olvidarse por completo de jugar y aferrarse al  0-0.

     Pero aún faltaba Pepe. El portugués estaba pasando muy desapercibido, más de lo que le gustaba, y una vez más se empeñó en dar la razón a aquellos que lo tildan de desequilibrado. Balón dividido, Alves llega primero y Pepe le pega un plantillazo en la rodilla; tarjeta roja para algunos, amarilla para otros y naranja para casi todos. Stark podía haberle perdonado la expulsión, es verdad, pero sólo un jugador como él es capaz de hacer una entrada tan bestia y absurda en esa zona del campo. A partir de aquí, el partido cambió. Mourinho es expulsado por sus continuas protestas y Affellay entra sustituyendo a Pedro. El holandés, en el primer balón que toca, desborda a Marcelo, se mete en el área, la pone al primer palo y Messi marca. 0-1, la lata estaba abierta. El Barcelona se encontraba ahora más cómodo. El Madrid llegaba más tarde a las ayudas, las coberturas disminuían y al Barça le era más fácil tocar. Aún así el asiduo no era asfixiante. Hasta que volvió a aparecer Messi, que recibió la pelota en el centro del campo y, como si de un juego de niños se tratase, fue dejando atrás rivales con una facilidad pasmosa, se internó en el área y se la cruzó con la derecha a Íker. Golazo y eliminatoria encarrilada.
El Madrid estaba hundido y el Barcelona satisfecho con el botín. Guardiola aprovechaba para hacer debutar a un canterano de 18 años mientras que Mourinho mostraba al mundo que podría ganarse la vida como mimo en la Gran Vía. 2 entrenadores, 2 filosofías diferentes, 2 maneras de entender el fútbol.

     El Barcelona aún no está en Wembley, pero esta noche ha dado un gran paso para pelear por su cuarta Copa de Europa. En menos de una semana se decidirá todo y tendremos finalista. El Madrid tendrá que ir al Camp Nou a morir matando, le toca remontar, misión (casi) imposible. Veremos que 11 saca Mourinho, porque ahora ya no valen los tribotes y la marrullería. Jose, el martes toca jugar al fútbol si se quiere remontar. Por ahora sólo hay una cosa clara: en 6 días todo estará resuelto. 

martes, 12 de abril de 2011

Toca pensar en el Madrid.

Hace semanas que los medios deportivos de toda España no hacen más que hablar de la cantidad de duelos Madrid – Barça que se vivirán (casi con total seguridad) en los próximos días. El ambiente está contagiado, los aficionados ya hacen apuestas y planes con los amigos para quedar a ver los partidos en el típico bar y reservar la mesa de siempre. 
Lo políticamente correcto era no hablar del 'clásico' hasta que no fuera temporalmente obligatorio. Los clubes trataban de vendernos la moto de que todos los duelos son complicados, que todavía faltaban algunas jornadas de Liga importantes y que había que superar la barrera de los cuartos de la Champions. El Barcelona la superó con solvencia esta noche; el Real Madrid lo hará mañana, y ahí empezará lo bueno.

Llegarán días en los que sólo oiremos hablar del gran partido, y no una vez, sino cuatro veces, cuatro. 16 de Abril, sábado, partido de liga; 20 de Abril, miércoles, final de la Copa del Rey; 27 de Abril, miércoles, ida de las semifinales de la Champions y 3 de Mayo, martes, vuelta de las semifinales. Dieciseis días en los que no importará nada más. Blancos y blaugranas se repartirán los títulos nacionales y uno de los dos estará presente en la final de la Champions. Dos proyectos opuestos, con ideas muy diversas de cómo llegar a lo más alto; la cantera contra la cartera, Mourinho contra Guardiola, el presente contra ¿El futuro?, el Fútbol Club Barcelona contra el Real Madrid, las dos mejores plantillas del mundo se lo jugarán todo en 4 orgásmicos partidos que marcarán su porvenir.

Es un hito histórico. Cuando se acerca un Barça – Madrid todos nos alteramos, da igual si se es de otro equipo o si se pasa del fútbol, estos duelos están por encima. Son batallas a muerte en las que ningún equipo se reserva nada. Las casas de apuestas se llenan, y las porras a pequeña escala comienzan a florecer. Las viejas heridas vuelven a abrirse, el odio y el rencor salen a la luz y los aficionados defienden a muerte sus colores. Y es que es así, el Madrid y el Barça son enemigos acérrimos, la grandeza de uno no puede entenderse sin el fracaso del otro. Su gloria pasa por el fracaso del vecino. Son dos fantásticos púgiles condenados a encontrarse allá por donde van. Históricamente se odian, pero futbolísticamente, mal que les pese, están condenados a quererse, se necesitan para ser grandes.

16 días de nervios, de exaltación, de lucha. 16 días por demostrar quién manda, para dar el estacazo definitivo, el toque de gracia que eleve a uno y condene al otro a vagar por los infiernos. 16 días para disfrutar de un fútbol de muchos quilates, 16 insignificantes días que marcarán toda una temporada. 16 agónicos días que marcarán la historia.

Madrid y Barça; Barça y Madrid, sólo puede quedar  uno.

jueves, 7 de abril de 2011

El Villarreal: mi debilidad.


 Ciudad pequeña, presupuesto mediano y fantástico equipo. La ciudad de Castellón no debe olvidarse jamás de lo que está consiguiendo este equipo, su equipo, en los últimos años.

Tuvimos que esperar hasta la temporada 98-99 para ver al Villarreal en primera división por primera vez en su historia. La falta de experiencia y competitividad pasó factura y el equipo terminó bajando otra vez a segunda división. Eso sí, la primera piedra ya estaba puesta. Y fue en la temporada 2000-2001 cuando el club volvió a ascender a primera y desde ese momento, su único objetivo ha sido mejorar y maravillar a todo el continente.
El punto de inflexión que llevó al imparable despegue hacia el éxito llega en la temporada 2003-2004. Riquelme llegaba a Villarreal con la vitola de crack que tenía la función de hacerlos grandes; tarea nada fácil. Lo cierto es que de la mano de Riquelme y de Pellegrini, el Villarreal fue impresionando con su bella y descarada forma de jugar al fútbol, no tenían miedo de ningún equipo, Pellegrini había instaurado una forma de jugar. Los éxitos tenían que llegar, y llegaron. Temporada 2005-2006, el Villarreal debuta en la Liga de Campeones, el campeonato de clubes más importante a nivel europeo y llega hasta semifinales eliminando a rivales de la talla del Manchester United o el Inter de Milan. Pero la justicia y la fortuna no siempre acompañan. Un penalty errado por Juan Roman en los instantes finales de la vuelta de las semifinales contra el Arsenal los dejó fuera de la tan soñada final de París. Quizá ese no era su momento, el Villarreal era todavía un capullo que ansiaba convertirse en mariposa, y vaya si lo ha conseguido.

Riquelme se fue, Pellegrini se fue, pero fueron llegando Rossi, despuntando Cazorla, Senna se erigió como el corazón del equipo, Diego López llegó rebotado del Real Madrid, y así, poco a poco, fueron forjando su leyenda. Este año la delantera formada por Rossi y Nilmar es una de las más prolíficas de Europa, la defensa es una roca, el mediocampo destructivo y creador, es un equipo con un equilibrio perfecto que ama la pelota y eso se nota en su juego.
Es muy probable que este Villarreal fuera líder en cualquiera de las ligas europeas, pero lo malo es que juega en España y aquí, el Barcelona y el Madrid no dejan nada para el resto, arrasan con todo lo que pueden. El Villarreal es 2º en la “otra liga” y pelea con el Valencia por la 3ª plaza que da acceso directo a puestos Champions para el año que viene, y además, se está cargando a todo equipo puntero de Europa que pasa por el Madrigal. Este año pelean por la Copa de la UEFA y ya han eliminado al Nápoles (segundo de Italia), Bayern Leverkusen (segundo de Alemania) y esta noche le ha metido 5-1 al Twente (primero de la Eredivisie y actual campeón); sobran las palabras.

Su fútbol ya enamora en España, ahora quieren expandirlo y terminar de hacerse grandes en Europa. Por ahora van por muy buen camino, si consiguen levantar este año la Copa de la UEFA su objetivo estará cumplido, se convertirán en un referente a seguir. Hace años que su fútbol encandila pero los títulos no terminan de llegar, esperemos que este año sí, puedan romper la racha y consigan levantar la UEFA.
El proyecto está maduro y los jugadores tienen experiencia, los años de enamorar jugando y no ganar se acabaron, ahora les toca cambiar la historia, les toca ser verdaderamente grandes!




miércoles, 6 de abril de 2011

Va de goleadas.

A priori, los cuartos de final de la Copa de Europa son eliminatorias muy igualadas y  parejas en la mayoría de casos, pero este año parece que no, este año va de goleadas.
Ayer, el Real Madrid se pasó literalmente por la piedra a un Tottenham que llegaba al Santiago Bernabeu con algunas bajas y que, cuando quiso despertar y darse cuenta de que se estaba jugando, se vio con un 1-0 y con 10 jugadores, casi nada. La Champions no es ninguna broma y un Madrid espoleado por su afición y la confianza del tempranero gol de Adebayor le acabó endosando un 4-0 al equipo londinense.
Por su parte, el Schalke dio el sorpresón de la jornada al imponerse por un 2-5 en el campo del actual campeón de la Champions, el Inter de Leonardo. Las cosas pintaban bien para los lombardos, que se adelantaron con un auténtico golazo de Stankovic nada más comenzar el partido. El Inter golpeaba primero y la eliminatoria parecía ya bien encarrilada desde el principio, pero el Schalke no se vino abajo, comenzó a buscar la portería de Julio César una y otra vez; los jugadores alemanes parecían incansables, no cesaban, el empate tenía que llegar y finalmente llegó, era lo justo. Hasta aquí todo lógico, un partido abierto con contras, ocasiones para los dos equipos, hasta que el Inter consiguió adelantarse otra vez, y ésta sí que parecía la definitiva. En ese momento los alemanes liderados por un grandísimo Raúl fueron creciendo en su juego, mantuvieron esa presión asfixiante y gracias al español y a  Edu, que se hizo un partidazo, consiguieron llegar al descanso con un 2-2 y endosarle 3 chicharros al Inter en su casa en la segunda mitad.
2-5, el sorpresón saltaba en Italia, el Schalke, el equipo que parecía la “cenicienta” de estos cuartos de final tiene ya pie y medio en las semifinales de la Champions.

Dos eliminatorias que se cerraron con goleadas y dos equipos que salvo debacle, ya esperan rival en la siguiente ronda.

Hoy quedaban dos asaltos más: Barcelona – Shakhtar Donetsk y Chelsea – Manchester United.
Al partido del Camp Nou se llegaba con las cautelosas y un tanto victimistas declaraciones de Pep Guardiola que aseguraba que se veían “más fuera que dentro de la eliminatoria”. Finalmente imperó la lógica y el Barça se impuso con solvencia al equipo ucraniano, 5-1. El resultado puede ser un tanto engañoso si no se ha visto el partido. Cómo no podía ser de otra manera, igual que en los dos partidos del día de ayer, los goles comenzaron pronto. Iniesta en el minuto 2 daba ya ventaja a los azulgrana. El encuentro transcurrió como siempre; dominio absoluto de la posesión para el Barça, Xavi y Mascherano construyendo desde atrás, Villa Messi e Iniesta con absoluta libertad y Alves galopando la banda sin cesar en todo el partido; el guión habitual. Pero el Shakhtar tiene peligro, es un fantástico equipo y hoy lo ha demostrado en el Camp Nou. A pesar de salir goleado enseñó a toda Europa que su clasificación para estos cuartos no ha sido ninguna casualidad, con un bloque bien formado y definido y gente muy rápida arriba pusieron en más de un apuro a la defensa del Barça. Finalmente la calidad de los hombres de Guardiola y el acierto de cara a portería, con un Alves en estado de gracia, consiguieron que el partido se cerrara con un 5-1 y la eliminatoria de vuelta en Ucrania se convierta en un mero trámite.

Pero por suerte no todos los partidos se cerraron con goleadas, el derbi inglés entre Chelsea y Manchester United acabó con un 0-1 (gol de Rooney) que deja, al fin, una eliminatoria abierta para el partido de vuelta. Ferguson ganó la batalla táctica y gracias a un fantástico Giggs y un inspiradísimo Van der Sar pudo salir victorioso de la batalla. Fue sólo al final cuando el Chelsea se estiró y a base de fuerza y capacidad física encerró al United en su campo y llegó a reclamar dos penaltis al arbitro español Undiano Mallenco. Lo cierto es que las penas máximas no fueron señaladas y el equipo de Manchester se lleva un fantástico botín de Stamford Bridge que espera que le pueda servir para llevarse la eliminatoria.

Real Madrid, Schalke y Barcelona parece que ya tienen reservado su billete para las semifinales de la copa de Europa y la única eliminatoria que queda por decirse es el derbi inglés; pero no nos fiemos, esto es la Champions, una historia completamente diferente en la que como alguno se descuide puede llevarse una no muy grata sorpresa, pero para eso todavía tendremos que esperar una semana.